sábado, 18 de septiembre de 2010

TRES POEMAS

Otoniel Guevara-El Salvador

Tiempos modernos



En estos días en que abunda la muerte


Yo me acomodo a saborear tu mirada



Los cláxones en la calle son antiespirituales


Pero tus ojos me devuelven la calma



La noche se acobarda ante los asaltantes


Y mi única propiedad


Es tu sonrisa



No siento miedo


Solamente amo




Y el mundo es ante eso más hermoso


Y la vida un camino con suficientes provisiones






Deseo infinito


La última vez que toqué sus manos


Fue con mis besos




La última vez besé su pelo


Fue con el viento


La última vez que pronuncié su nombre


Me respondió el silencio






Budapest


He recordado la noche guerrillera


Hecha de silencio y muerte


De vigilia y hambre


De soledad y frío



Estoy al centro de otra noche extranjera


Y nuevamente


El dolor más intenso


Sigue siendo tu ausencia

domingo, 12 de septiembre de 2010

COLOFÓN ABIERTO


Poema del egipcio Ahmad Elshahawy. Traducción de: Mohamed Abuelata

Que una mujer se baje en mitad del camino


quiere decir


que no hagas reproches,


que no te canses,


que la estrella en su espejo se apagará,


que un camino abrirá paso a otro hombre,


que en el espejo verás una cara negra,


que no pidas a Jesús levantar a tus muertos,


que no tejas con débil hilo tu secreto,


que no mendigues recuerdos al olvido,


que no enciendas fuego en el desierto de un otoño,


que no ordeñes la sombra de un toro en una noche muerta,


que no midas los versos y abandones la música,


que no caigas como los sabios,


que no invoques a Dios para salvarte del esplendor de la unión,


que no subas a una mora para cubrir con una hoja el sexo de una mujer,


que no escarbes en el idioma más allá de lo que haga el silencio,


que no imagines en lo alto una luna,


-porque no es más que una gota de sangre-,


que no descartes el nombre de una mujer en un texto que has escrito para perdurar,


que no te avergüences de caer vencido en el rastrojo como una nube vacua,


que no abras una puerta ciega,


que no gastes tinta elogiando a una mujer


que recoja tus errores como uvas en un colofón abierto.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Palabras de Eleisa Ríos sobre las Confesiones

Eleiza Ríos (Panamá)

Me gustó, leer este libro, te confieso que con otros libros tuyos que he leído, no entendía tu estilo, y ni me gustaron, pero este me encantó. Tal vez tú estas mejorando, o yo estoy madurando, o aprendiendo a reconocer lo bueno.



No se nada de poesía, ni de esos asuntos, pero te puedo decir todo lo que sentí, al leerlo.


Es nuestra cruda realidad, y lo haces de una forma que nos hace reflexionar, querer compartirlo con todos nuestros conocidos, para que podamos reflexionar y así construir una ciudad, que el poeta no odie. Hay momentos en que nos hace sonreír, y en otro se nos hace un nudo en la garganta, también nos hace sentir la cara caliente, por tantas verdades así, de sopetón.


Lo que mas me gustó y que recuerdo, fue la parte del tirano de tras del bolígrafo rojo, y lo de que si el muchacho no da bola en la escuela, ni en el trabajo, tirará bala en la calle (bueno algo así, ¿no?)

domingo, 29 de agosto de 2010

Entrevista de Taty Hernández Durán a David C. Róbinson O.

David C. Róbinson O.: Escribo porque quiero tocar la vida de un desconocido llamado lector.



Taty Hernández Durán, poeta y crítica literaria dominicana, entrevista al escritor panameño. Difundida en el ciber-espacio por PerspectivaCiudadana.com y la revista digital 400 elefantes.




El navegar por la red me hace entrar en contacto con infinidad de escritores y escritoras de toda Hispanoamérica. En esta ocasión he conversado con David Robinson- Panamá, 1960- quien es narrador, poeta y editor. Charlamos sobre su concepción de la escritura, el hecho de comunicar como elemento clave de la misma y su visión sobre el movimiento literario actual en Panamá.

¿Cuándo descubriste la escritura?


Me parece que tuve un pre descubrimiento y un descubrimiento. El pre descubrimiento fue en mi infancia y adolescencia cuando se me desbordó la imaginación y comencé a tener historias en mi cabeza. Un día como por accidente esas ideas quedaron atrapadas en el papel. El descubrimiento en propiedad fue luego del contacto con tres escritores.


¿Quiénes fueron esos escritores?



Herasto Reyes que me señaló la importancia de la lectura para escribir, Jarl Ricardo Babot (mi maestro) que me enseñó que el arte es algo más que escribir y Enrique Jaramillo Levi que dictó un taller de creación de cuentos donde creo ocurrió mi final descubrimiento del arte de escribir.


¿Tienes un escritor de cabecera? ¿Quién?


En estos momentos tengo muy buenas conversaciones con Alfredo Bryce Echenique. Ese lío de Martín Romaña y Octavia de Cádiz me tiene fascinado.

¿Como concibes el hecho de la escritura?


Escribir es comunicar. Para escribir un cuento se necesita tener una historia que contar, implícita o explícita.

Entonces, ¿comunicar es una palabra clave en la escritura? ¿Por qué?


Sí, es fundamental comunicar algo, sino se está mal gastando cruelmente papel que bien podía seguir siendo un árbol.

¿Cómo catalogas las producciones de muchos escritores que no son digeribles al lector común?


Si no se comunica se está haciendo terapia, no literatura que no sean dirigidas al lector hembra (como los llamaba Cortázar). No significa que no estén comunicando. Simplemente su mensaje es elitista.

¿Por qué escribes?


Originalmente comencé a escribir por una disfuncionalidad en los canales regulares de la comunicación. Tenía algo que decir y como se me dificultaba hablar, escribía. Ahora escribo porque quiero tocar la vida de un desconocido llamado

En tu narrativa, ¿tienes temas, espacios y/o personajes preferidos? Hay un personaje sin nombre que se repite. Es un hombre atormentado por el vértigo que significa la existencia diaria. ¿Cuál es tu visión sobre la literatura panameña actual?


La literatura pareciese estar en eclosión: Hay una gran cantidad de escritores, lectores, promotores, gente interesada en el tema. También hay muchas publicaciones. Pero a veces me parece como que es pura curiosidad o ejecutoria para una hoja de vida.

¿Por qué pura curiosidad? ¿Piensas que no se escribe con conciencia en Panamá?


Para escribir no se necesita conciencia. Se requiere imaginación, sensibilidad, cultura y capacidad de observación. Precisamente la conciencia es un estado superior de compromiso con la literatura, va más allá de la mera publicación.

Eso de la publicación es relativo, la mayoría de las veces en nuestros países los autores no disponen de los medios para publicar. Esto me lleva a cuestionarte si en Panamá existe una política de apoyo a los escritores para que su obra sea difundida.

Para que exista una política tiene que haber un diálogo y alcanzar el consenso y eso no se ha dado en este país. Pero sí hay muchos intentos y movimientos aislados e inconexos entre sí. Aquí se puede publicar pero la promoción tiene graves deficiencias.

Háblame de la Casa de las Orquídeas.


Casa de Las Orquídeas es el nombre que utilizo para auto publicarme. El nombre me lo sugirió un amigo poeta, Martín Testa, quien al ver mi casa rodeada de aquellas flores, concluyó que otro no podía ser el nombre de la editorial.

¿Existen editoriales interesadas en publicar? ¿No tiene el autor que cubrirlas de su propio peculio?


Sí, el escritor tiene que cubrir la totalidad o un porcentaje del costo, pero el mercado del libro ha crecido. Ahora es más fácil vender un libro. Antes, encima de que pagabas para publicar tenías que regalar el libro si querías ser leído. Las ventas del libro han mejorado, pero aún no es un negocio lucrativo para el escritor, todavía es un negocio que marca pérdidas en su libro de contabilidad.
La palabra de moda acá es autogestión. Tengo dos años esperando respuesta de una editorial internacional y dicen que me publicarán el año que viene.

¿Existe un apoyo estatal para los escritores?


Algo, todo depende, como siempre, de la suerte y contactos de cada escritor. Creo que aquí hay la intención de apoyar, pero no necesariamente hay el recurso.

¿Realmente crees que existe la intención? ¿En qué te basas para decirlo?


Sí. En las declaraciones públicas hechas por los funcionarios. Por lo menos, hablan de eso. ¿Seré ingenuo? No lo sé. A veces quisiera serlo.

domingo, 22 de agosto de 2010

La pesadilla de vocal O

Leadimiro González (Panamá)

Una tarde, cuando los estudiantes salieron al recreo, la vocal O se quedó dormida, se desprendió del tablero y ¡plof! se cayó.



Las demás vocales formaron un gran alboroto, porque vieron a la pobre O tendida en suelo.


Al cabo de un rato la O se levantó desorientada y se preocupó, pues si no regresaba al tablero a tiempo los niños ya no podrían escribir correctamente.


En lugar de escribir la palabra amor, escribirían “amr” o en vez de escribir bote, escribirían “bte”. Las palabras ya no serían las mismas.


En eso pensaba cuando de pronto escuchó:


—Psssss… pssssss…


La O miró hacia arriba y vio a sus compañeras.


—¡No te preocupes, te ayudaremos! —exclamó la consonante R.


Las vocales A E I U estaban muy angustiadas por su compañera. Se reunieron todas las letras del alfabeto entonces para buscar la forma de ayudar a la O.


—Hay que apresurarse —dijo la consonante N.


—¡Ya sé! —gritó la vocal A—. Nos agarraremos hasta llegar a la O y así la subiremos.


A todas las pareció buena la idea y enseguida se entrelazaron unas con otras. En el preciso momento en que los estudiantes entraban al salón de clases las letras alcanzaron a la O y la subieron enseguida al tablero.


Las vocales estaban muy aliviadas y contentas: habían ayudado a su amiga y nuevamente los niños podrían volver a escribir correctamente.

domingo, 15 de agosto de 2010

JUNIO 30

Marvin García-Guatemala

La casa sigue estando sola
vacía
apagada como el cielo que la cubre
sigue sin luz
esperando una señal de amor
de compasión
la casa sigue sin voces
sin cantos que pinten las paredes
sin ventanas que imaginen amanecesres bondadosos
sigue en la misma calle
no se mueve, camina, pero no se mueve
la casa tiembla de susto
vibra de recuerdos.

La casa no es hogar
es infierno, golpe, cicatriz
pero no es hogar.

domingo, 8 de agosto de 2010

VISIÓN ACARTONADA DEL QUE DUERME

Presentación del libro “CONFESIONES DE UN POETA EN UNA CIUDAD QUE ODIA”



“Aunque presionés el botón del semáforo,
el tiempo no se detiene”
S.M


Tantas imágenes conservan los cartones.


La jauría que devoran el pavimento, las sombras en movimientos aleatorios, la basura acumulada junto a las decepciones de edificios que guardan venganzas y lo miran.


El rencor de los parques, por historias de barrios que se degradan, de kioscos que ya no existen, de estatuas que nadie reconoce. Por lamentos cicatrizados en sus bancas, de la madre que ahora es abuela de maquila, de padres huérfanos transformados a padrastros, del hijo que abandona el cajón con betunes y juguetes de madera.


La ira incalculable en los patios de las escuelas, por las marcas de puñetazos y balones, por la letra ilegible del futuro poeta.


El rechazo de los muros de hospitales y bancos, los grafitis que parecen maldecirlo, el insulto de la chica que espera en la barra, de los que caminan por bulevares. El noperdón que acumula en los bolsillos.


Mucha es la sangre coagulada que proviene de la lágrima del semáforo: testigo de la venta de claveles y chocolates en forma de niña, que se resigna al cruce de los descalzos, de los con libros, de los armados, y del que se detiene en mitad de la calle; y le confiesa su odio hacia una ciudad que lo detesta.

David Robinson, escritor, docente, poeta y amigo panameño, pública esta maravillosa obra en diciembre del 2009 con la Editorial Casa de las Orquídeas de Panamá. Una recopilación de poemas que profundizan en tantas realidades que acechan no sólo en las calles panameñas, sino que están presentes en todas las ciudades de América Latina y el mundo.


Confesiones de un Poeta en una Ciudad que Odia es un libro que nos desgarra al colocarnos en la ciudad por la que caminamos a diario, revelándonos un paisaje, un olor y un rostro que estaba estandarizado, que dejo de conmovernos e ignoramos.


David Robinson (Poeta y Amigo) crea una obra que nos sensibiliza.

domingo, 1 de agosto de 2010

RENACER

Aura Méndez de Canova (Panamá)

Convertida casi toda
en cometa de papeles
volé con grandes alas de cristal
prestadas por las arenas milenarias.
El destino sin fronteras,
podría ser
¿Un ramaje de tules azules?
¿Un desierto exótico plateado de luz?
¿O un satélite aventurero
en especie humana?

Llevé conmigo mis recelos
enseres y joyas defectuosas,
en los gajos de mi alma
convertida en un sarcófago
por las amalgamas de la vida irónica.
Sembré mis dudas y espertentos.

De las sombras viejas
emana olvido,
desarrugando el presente.
Mis pensamientos fracturados
se sumergen en aguas purificadas;
abrí el túnel de la vida otra vez.
Sin embargo...
El olvido y el recuerdo
nacen y mueren a diario.

Convertida ya toda
en una fusión
de cuerpo y alma
crecí...
Seguí creciendo
y crezco...
Mis anhelos comenzaron
a susurrar al mundo.

domingo, 25 de julio de 2010

Presentación de las confesiones

Belquis De Gracia-Panamá

Seguramente muchos de los que hoy están aquí y los que todavía no han podido llegar, si han visto el título del libro, se habrán podido preguntar …al igual que me pregunté yo… ¿quién es el que odia: la ciudad o el poeta?... bueno, con el permiso de mi amigo David, que me instó a leer el libro para encontrar la respuesta, me permito comentarles que este poeta no es el que odia, así puede verificarse en la impensable mezcla que hizo el poeta de varias de sus vivencias de infancia, adolescencia y adultez, con evidentes dejos de denuncia y crítica social… es así porque ¿quien que odie a la gente se dice amigo de la gente? de hecho en la parte de atrás del libro se lee textualmente: David Classen Robinson Orobio, se ve una foto en su pose del pensador y abajo puso: docente, escritor y amigo... lo que puedo ratificar y con mucho cariño y admiración!


En este libro de bolsillo diseñado como para llevarlo siempre cerca del corazón que late, muestra una viva evidencia desencantos, miserias, sarcasmos, nostalgias y sueños, de la manera más cruda y tenaz en que alguien pueda escribir trazos de su propia vida ¡a corazón abierto!... a veces se presenta impecable, como decía antes, con la denuncia en alto, de los fallos o errores sociales, a veces se le percibe jocoso, deportista y hasta patriótico… en una gran parte, con una ternura incólume que se ve muy despierta cuando recuerda la humanidad: humildad y angustias, de la madre que le gestó y le vio crecer… él sacó la nata de sus recuerdos y sus emociones e hizo, sin darse cuenta, una especie de liga tipo “elixir de la vida” para no olvidarlos cuando ya la edad no le permita recordarlos, esa mezcla muestra también y sin tapujos, algunos… “inconvenientes sociales” y su vinculación con su típico vivir alrededor de gente querida o admirada y otras que por poco deja por fuera...

Se denota también en alguna parte del texto, que vivencia rebeldías y enfrenta con valentía las cosas que no podrá evitar por más que quiera, así como cuando le cambió la voz y le empezó a crecer el bozo, quiero decir, todo lo que arrastra esa pubertad juvenil que empieza a estirarse por dentro y por fuera en todo ser humano en cualquier parte del mundo y que todos aquí conocemos muy bien.


Incluyó David, perdón Joaquín (su pseudónimo) en varias páginas, pensamientos de su querido colega y también amigo, Héctor Collado, quien empatiza con él resumiendo ideas de desencantos, esperanzas y reflexiones.


Termino comentando al final… la portada… como buena zurda que soy… (a veces miro de atrás para adelante)… que al final creo que entendí la foto achurrada de la portada en la que aparece él (como imagen autobiográfica) con unos 8 ó 9 años de edad… seguramente estampando de esta forma, la época en que empezaba a experimentar y conocer como todo niño de su edad, las cosas de las vida, hasta que empieza a crecer y con ello, a llenar su cofre de experiencias con lo bueno y malo que nos trae la vida, sin avisar… sin manual de instrucciones… ese cofre a estas alturas de la vida debe estar llena de aleccionadoras experiencias o de… razones… motivos… argumentos… que nunca terminan ¿cierto Joaquín, perdón David?. Jajaja…. Así que esperemos que no se declare en huelga y a sus 99 estemos allí todavía y tengamos buena vista para leer la segunda parte de las confesiones de un poeta con risa de chapa blanqueada!


Gracias, esperamos les guste… ¡por favor no se agolpen que hay bastantes!

domingo, 18 de julio de 2010

Palabras de María Alejandra Sierra sobre las confesiones

María Alejandra Sierra-Honduras
Con una anécdota voy a realizar mi crítica del libro “Confesiones de un poeta en una ciudad que odia”.



En una ocasión dibuje en carbón un sentimiento socialista; eran unas manos, una de ellas insertaba un tenedor a una lengua, la otra jalaba lo que quedaba libre de la lengua. Un amigo, que en ese tiempo era mi maestro, lo vio; yo creí que le agradaría y él me dijo: arte es el lenguaje que Dios nos dio a los incomprendidos para expresarnos, pero si lo expresas con algo obvió se vuelve burla.


El poemario confesiones tiene una buena historia, pero muy fácil de entender. Cuando a las personas se les da la solución, no la aprecian; al ponerlos a pensar y a buscar la respuesta, se les hace sentirse seres magníficos y buscadores de lo magnifico. Y esa es la misión de los poetas.

domingo, 11 de julio de 2010

INTROITO DE RECITAL DE POESIA URBANA

Marco Antonio Panduro González-Peruano

INTROITO DE RECITAL DE POESIA URBANA Y PRESENTACIÓN DE LIBRO "CONFESIONES DE UN POETA EN UNA CIUDAD QUE ODIA" DE DAVID ROBINSON.



Marco Antonio Panduro Gonzales


"Como en el Medioevo, los poetas han cantado a la vida siempre, ce sont les jongleurs ou les troubadours, los juglares o trovadores; mas hoy, en la modernidad, no se desplazan en carretas cuando pedían un aventón a las villas y entretenían a reyezuelos en sus castillos; los poetas peregrinan hoy en día sobre asfalto, se refugian en sus andares por un momento bajo la sombra de los edificios, cruzan calles cuando concede permiso el semáforo, pero no son simples peatones, si se les antoja, podrán desobedecer. Seres autárquicos; asentiremos por sus transparente visión lo que nuestras palabras no se atrevan, aunque nuestras corazones tamborilleen en amores y desamores, en penas y alegrías, y ellos, nuestros corazones, asientan. Veamos a través de ellos, de los poetas entonces...".

sábado, 19 de junio de 2010

Joaquín y el olvido.

Daniel Pulido (Colombo-Nica)

“Qué fácil es protestar
Por la bomba que cayó
A mil kilómetros del ropero
Y del refrigerador”

(Silvio Rodíguez).

Este niño Joaquín del que habla David Robinson en sus “Confesiones de un poeta en una ciudad que odia” (Panamá: Editorial Casa de las Orquídeas, 2009), me recuerda a unas palomas urbanas que vi hace unos años en la estación de trenes de Dortmund (Alemania): nacidas y crecidas entre los hierros y el hormigón, su única referencia vegetal del planeta provenía de las flores y plantas vendidas en las floristerías de la estación. Después de eso no conocen nada más, su vida y su territorio están constituidos por una superficie gris, oxidada, ruidosa, monótona. El absurdo es su naturaleza, así Joaquín, ente urbano odiado por la urbe, non grato para estos conglomerados que ya simbolizan decadencia y evidencian la estupidez de nuestra era, de nuestros modelos de”civilización”. Joaquín es, con su sola existencia, una denuncia: ¿por qué y para qué nacen los millones de Joaquín en urbes como el Distrito Federal de México, donde de por sí es una hazaña el hecho de respirar? ¿O como Ciudad de Panamá, que creció amamantándose de fusiles yanquis, humo, petróleo y aceites de los barcos de carga? ¿O como Bogotá que exhibe, cual llagas, a miles de gamines que la mal habitan? ¿O como Managua-City, poblada por cachorros pitecántropos que se aglomeran con los zopilotes y los perros sarnosos en las churecas, en los semáforos o alrededor de un vaso de pega? ¿O como Bangladesh donde son paridas criaturas cuya principal misión es superpoblar la pobreza? ¿O como la franja de Gaza o Pakistán donde nacen destinados a ser carne de cañón, cadáveres vendidos en fotos de revistas multinacionales que, desde el “primer mundo” mercadean con la miseria? ¿O como una comunidad cercana a León, Nicaragua, de cuyo nombre quisiera no acordarme, donde niños y niñas de 5 a 8 años ofrecen sus servicios sexuales a niños de 10 a 12 años por el módico precio equivalente a dos tortillas de maíz?

¿Qué haremos con tantos millones de niños huérfanos de padres huérfanos de generaciones huérfanas de patrias impuestas huérfanas de historia? ¿O con historias impuestas a patrias impuestas a padres que no querían serlo de niños que no querían nacer? Y sin embargo se envenenan con los humos de los vehículos que no los dejan en paz mientras tratan de jugar pelota en las calles pavimentadas (cuando tienen la buena suerte de conocer el pavimento) de ciudades cuyo nombre no importa porque su frivolidad es su razón de ser y su denominador común. De algún resquicio de estas cavernas contemporáneas David Robinson asoma para mirarse en niños como Joaquín:

Deseo que mires a un hombre
Que dejó de mirarse el ombligo
Que levantó la vista
Que se abrió el alma
Que conoció a un niño
Huérfano de padre
Que vive
En alguna parte del país criado por una madre
Que es madre
En alguna parte de su ser…
Su nombre es Joaquín

Y vive en los suburbios
De una ciudad que no lo quiere

Robinson descarna una nueva señal de su pasado y su futuro, una nueva víscera que se desprende de sí y ya no es sólo suya, ni es sólo cicatriz de su origen, es un nuevo ombligo con vida propia llamado Joaquín, un ombligo independiente que puebla su presente, criatura paria del tercer o cuarto o quinto mundo, el mundo de la rabia, de los tatuajes tribales, el mundo de la sangre que corre a desembocar en las cloacas, el inframundo del asco y la ira. No son poemas los de David, no lo pretende, él mismo lo afirma, más bien se define a sí mismo como cómplice de esta absurda parafernalia conocida como urbe, máxima expresión de nuestra contemporaneidad:

Hoy no quiero contarte mis metáforas
Me parecen holgazanas
Repletas de caries y arrugas
No quiero que escuches mi poética
Es sólo un discurso
Y fue concebido en el silencio del cómplice
En la soledad del descomprometido…

Sin embargo este poemario donde el niño Joaquín habita está tejido en un contexto más amplio atestado de historias de madres accidentales, madres luchadoras, madres solteras metidas a prostitutas, padres ausentes, adultos abusadores de su autoridad que sacan provecho de ella ya sea como profesores autoritarios, pedófilos de toda laya, policías corruptos, políticos embusteros, curas depravados, padrastros violentos (Comerciante/Policía/Panza gris/¡La maldita trinidad!); habitantes de un planeta monocromo lleno de humo y sirenas, de concreto y bólidos urbanos, de enfermedades propias de los hacinamientos humanos, de guetos que pululan y proliferan alrededor de las urbes erigidas y gobernadas por y con el dinero de unos pocos privilegiados: El mundo de Joaquín y su madre, de su amiguita, de sus amigos de juego y de trabajo; un mundo que palpita al margen de las vitrinas lujosas y el brillo nocturno de las avenidas, un mundo que sólo se detiene en los semáforos y, desde sus ojos de hielo, no se fija en otra cosa que no sea el cambio a luz verde que le permita continuar con el designio de ensalzar la instauración del individualismo. Un mundo que no es posible descifrar desde la comodidad de las tertulias. Robinson inicia y finaliza este libro con la ira atravesada en el pecho, ira vuelta contra sí mismo pero también ira que increpa al lector, ira que no deja escondites ni pretextos para las blandenguerías existenciales:

No estoy seguro si buscaba un espejismo
Confirmar la retórica del café y el vino tinto
De los coloquios donde resuelvo todos los males del mundo
Donde toda miseria desaparece
Hablar es tan sencillo
Condolerse con la barriga llena es tan simple
En las tertulias que lindos versos escribo

Escritos con dolor estos versos, dejan además la interrogante acerca de la industria de la pobreza, es decir de las “cruzadas” emprendidas por organismos, iglesias y sectas estrafalarias, programas de gobiernos, politiqueros de oficio, discursos y campañas recaudadoras de fondos para la niñez, postales y portadas de revistas millonarias con fotos de niños y niñas famélicos y semi desnudos, documentales con adolescentes tatuados hasta el alma haciendo señales y amenazas detrás de los barrotes de las cárceles atestadas. Vergonzosas jornadas de caridad promovidas desde las lujosas oficinas de las empresas multinacionales Elegantes, esbeltas y perfumadas locutoras de cotizados programas televisivos y radiales hablando y mostrando imágenes de los cordones de miseria, utilizándolas como producto que les permite mantenerse al tope de los “rating”. Conciertos benéficos de acaudaladas luminarias de fama mundial que “donan públicamente” una millonésima parte de sus fortunas, en perversos actos de generosidad (marketing) que les garantizan la multiplicación de sus ganancias gracias al “buen corazón” de quienes creen que comprando un boleto para un concierto se pueden salvar de ser asaltados por una criatura desesperada por el hambre…no son poemas los de este libro, son palabras nacidas del hastío y del odio incubado por generaciones en nuestra periferia. Así lo concluye Robinson, contundentemente:

Hoy salí a la calle y dejé de verme el ombligo
Ahora me parece un espectáculo grotesco
Hoy salí a la calle y vi el arte poética del universo
El rostro brillante
De un niño llamado Joaquín

domingo, 13 de junio de 2010

Confesiones que denuncian, según Henrie Petrie

Henry A. Petrie-Nicaragua


David C. Róbinson O. Panamá, 1960. Su más reciente poemario publicado: Confesiones de un poeta en una ciudad que odia (Editorial Casa de las Orquídeas, 2009; 72 ps). Ya antes salieron a luz La canción atrevida (1999) y Soledades pariendo (1995). Tiene otros libros, pero sólo menciono los pertenecientes al género poesía. Año tras año estampa sus huellas (o las remoza) en la Ruta (centroamericana) del maíz. Nicaragua ha sido su cabeza de playa desde el 2003.


En Confesiones de un poeta en una ciudad que odia tiene como personaje principal a un niño llamado Joaquín, amigo de “la niña de chocolate” con quien arma berrinches. Pero, ¿quién es realmente Joaquín? ¿Acaso un simple personaje de libro o la representación de una niñez sumergida en sociedades consumistas, violentas y machista? ¿Acaso la máscara del poeta, probable niño víctima también, que con conciencia forjada restriega a la sociedad disfuncional en la que vive, sus nimiedades?


Joaquín es un niño abandonado que crece en tiempo de amputaciones. Hogares disfuncionales configuran ciudadanos atrofiados. Vástagos a imagen y semejanza del monstruo social progenitor. Pequeñas criaturas que ambulan rincones urbanos (suburbios) con derechos negados. Joaquín, entonces, puede ser un nombre colectivo de maltratos, violaciones y vejámenes. Vulnerabilidad extrema. La pesadilla de haber nacido enterrado. Hambre Droga Prostitución Pedofilia Comercio… “La pobreza / es una señora sin oídos / y llena de mortajas” (p. 66). Ciudades adversas, asesina de inocencias. Mundo adulto y depravado, no en el sentido de la abyecta moralidad, sino de la distorsión existencial total. “Joaquín nació / en una ciudad / que parece odiarlo” (p. 7). Desde el aula de clase. Y “Joaquín lustra zapatos en el parque / Un viejo de panza gris le silba / El niño huye / Hace un par de días / el anciano le tocó sus partes” (p. 50). Mientras la madre, la de amantes multiplicados, quizá espera se cumpla la “promesa escrita en el hielo” derretido, del engendrador.


David Róbinson ha construido un poemario singular y experimental, que marca un nuevo estadio de su evolución poética, con definición estética diferente con relación a sus anteriores creaciones. Ya no se nos presenta Eros ni el solitario, sino el ser que observa más allá de su entorno y se sumerge en el torbellino social, una problemática donde la niñez es protagonista, la futura generación amputada. Hombres y Mujeres que continuarán el lastre y veneno suficientes para que el odio continúe marchando, aunque como un terco guerrillero resista el amor.


Entonces, el poeta abandona la superficie y se sumerge a un submundo en la búsqueda de nuevos significados, lo realmente connotante, razón por la cual abraza una función más comprometida con la vida, la esperanza que no puede difuminarse. Irrumpe la intimidad egoísta para aventarse a la lucha por una conciencia diferente, que parte de la actitud personal ante el mundo.


Son 56 piezas que hacen una historia articulada, una poética que acuña trama y conflicto, cuyo desarrollo narra. Personaje niño urbano excluido vulnerable. Como escenario la ciudad de Panamá que puede ser cualquiera. Contexto social disfuncional desgarrante y aberrante. A pesar de los Índices de Crecimiento Humano en mentes de ejecutivos distantes de submundos urbanos y rurales. Joaquín, en realidad, nos refiere grandes agujeros creados por la marginalidad y la exclusión. En este contexto, la ciudad es dolor, supervivencia, aberración y desvergüenza. Asesina de inocencias.


Desde el inicio, el poeta Róbinson hace una declaración de principio en su cometido poético, quizá consciente de que ya ha sido suficiente de contemplaciones abstractas y de ir hacia otro sentido de la existencia, al fondo de las grietas sociales. Y dice: “Hoy no quiero cantarte mis metáforas / Se me antojan patéticas / Repletas de caries y arrugadas // No quiero que escuches mi poética / Es sólo un discurso / Y fue concebido en el silencio del cómplice / En la soledad del descomprometido / (…) // Hoy no quiero que me veas / Como ese poeta encerrado tras los barrotes de una pose / Deseo que mires a un hombre / Que dejó de contemplarse el ombligo / Que levantó la vista / Que se abrió el alma / Que conoció a un niño / Huérfano de un padre vivo / Que vive / En alguna parte del país / Criado por una madre / Que es madre / En alguna parte de su ser” (p. 5).


Pero la verdad es que esa realidad ácida también construye metáforas, aquéllas que no reconocen los preciosistas ni los que buscan obras maestras, al fin y al cabo, cosmetólogos.


Cada pieza fragmento poético se interconecta. Es lo que hace la historia. Hasta sugerirnos la novela que quizá esté en la mente de Róbinson. Progenie de la idea materia chista. Como Pablo Antonio Cuadra con Cantos de Cifar, poética narrativa que nos descubre, o nos muestra, el mundo maravilloso de las isletas del Lago Cocibolca.


El poemario se estructura en cinco partes, cada una de éstas está introducida por un epígrafe en versos del poeta Héctor Collado, también panameño. Parte primera: se nos presenta a Joaquín y su entorno inmediato. Parte segunda: se caracteriza a la ciudad-sociedad mediocre, superficial y publicitaria, entran los personajes de y en las calles. Parte tercera: el agujero de Joaquín. La pobreza. Futuro cercenado. Riesgos extremos como condición social. Colegio. Parte cuarta: se ahonda en la vida de Joaquín y en los personajes a su alrededor. Exposiciones de sociedad mediocre y violenta. Parte quinta: consecuencias a falta de cambios. ¿Acaso tendrá futuro Joaquín? ¿Qué tipo de futuro? ¿El desastre?


Confesiones de un poeta… retrata un profundo agujero (ya no círculo) vicioso que absorbe nuevas fichas para la delincuencia y la criminalidad, multiplicando márgenes y exclusiones en todas las direcciones, porque margen ya no sólo es el contorno, las afueras. El poeta lo denuncia, porque ya no sólo advierte, sino que confronta el peligro, mirando el “rostro brillante” de tantos Joaquín que soportan “¡Los azotes del terror!”, y hay quienes se quejan de terrorismo. Ese niño multiplicado por cifra incuestionable está enfilado hacia la delincuencia, no la de disfraces oficiales, la otra, la que empieza robando gallinas o un trozo de pan.


Ahí entonces, ¡el detente, padre patria director perverso! Apelativo de amor y esperanza. La descripción y sugerencia poética se hace símbolo a fuerza de realidad. ¿Su significado? Hasta donde alcance la sensibilidad humana.


Managua, mayo 2010.

domingo, 6 de junio de 2010

ME DESORDENO, AMOR, ME DESORDENO

CARILDA OLIVER LABRA-Cuba


Me desordeno, amor, me desordeno
cuando voy en tu boca, demorada
y casi sin por qué, casi por nada
Te toco con la punta de mi seno

Te toco con la punta de mi seno
Y con mi soledad desamparada.
Y casi sin estar enamorada
Me desordeno, amor, me desordeno

Y mi suerte de fruta respetada
Arde en tu mano lúbrica y turbada
Como una mala promesa de veneno

Y aunque quiero besarte arrodillada
Cuando voy en tu boca, demorada
Me desordeno, amor, me desordeno.

domingo, 30 de mayo de 2010

ACOTACIÓN SOBRE LAS CONFESIONES

Aura de Canova-Panamá

Con voz precisa, singular, Róbinson construye una urbe de desigualdades sociales bien marcadas. Su lenguaje es transparente y duro al mismo tiempo, devela verdades existenciales del niño de carne y hueso, del que transita en la rutina aplastante del día a día, de Joaquín, quién a su vez representa a muchos Joaquines, sumergidos en las esquinas, sombras, semáforos, panzas vacías; ellos también conocen la creatividad de jugar con las hormigas, lanzar piedras y comer mangos.


La ciudad Cosmopolitan tiene varias caras, pero el poeta nos muestra una donde se cobija el olvido, el fracaso, el pánico a vivir en un mundo inestable y cruel que va de la mano con la pobreza. Se observa en el discurso poético a un niño receloso, con la etiqueta “huérfano de padre vivo”, “abandonado por los gobiernos en turno”. Le falta la ternura de su madre a tiempo incompleto, gracias al padrastro de turno. Pero aún así, se las ingenia para sobrevivir, entre jugar descalzo el fútbol y estudiar para que la ciudad no lo olvide.


La figura simbólica del padre esta latente en la poesía. Joaquín no sabe quién es su progenitor, o célula paternal. El poeta, que es biólogo, parte de esta interrogante ¿la identidad? Vemos en América Latina, con demasiada rutina, la ausencia del padre, a las madres padres; el problema de la pedofilia, que ya incursiona en los barrios, es lo real y pavoroso. A pesar del hambre, Joaquín, el niño receloso, pudo evadir al viejo de la panza gris, el que acariciaba a los niños que querían saciar su hambre.


La pluma de D. Róbinson trata de rescatar a los niños olvidados y sumergidos en una condición deprimente y hasta nostálgica.

domingo, 23 de mayo de 2010

Presentación de las confesiones

Presentación de la obra


“Confesiones de un poeta en una ciudad que odia”, de David Róbinson

Panamá, Casa Cultural Huellas, 28 de abril de 2010

Marco Ponce Adroher (Uruguay)

Amigas y amigos:

Este evento nos encuentra reunidos para compartir otra experiencia de la creación literaria de David Róbinson: “Confesiones de un poeta en una ciudad que odia”. Siempre es una fiesta, aunque no tan rimbombante como otras que aparecen a diario en nuestro medio, cuando la Literatura se abre paso y da a luz otro ser, un ser que se comparte en silencio o en tertulia, en una mañana de brisa o en la tarde de nubarrones oscuros, tal como ocurrió muchos años atrás con aquellas “Soledades pariendo” del siglo pasado.

El poemario que nos ofrece David, compuesto por 56 piezas, es un paseo y un calidoscopio de colores cambiantes que, con sus destellos, radiografían la ciudad y el individuo. Pasan por su escrutinio escenas cotidianas, muchas terribles, pero también atisbos de luz que se des-prenden del aparente odio silencioso.

En diferentes niveles se narran las observaciones de un poeta que, empezando por el sin sen-tido, muestra la oscuridad en un recorrido vertiginoso, como si volara en un diablo rojo, pa-sando por diversas situaciones, para terminar al fin en el alba de un sentido. Luego, la expe-riencia de un niño que se enfrenta a la vida entre codazos de realidad impresionante, expues-to a todo y que se abre paso entre callejones. Más adelante, vemos la ciudad en dimensiones distintas, donde los problemas conocidos contrastan con la naturaleza. En seguida, las vidas de las gentes, sobreviviendo a su condición, a veces creyendo en las apariencias o refugián-dose en situaciones inestables y repetitivas sin solución. Es una obra que deja a la intemperie todo de manera llana.

Se dice que el odio aparece cuando hubo amor. ¿Y si la dualidad odio-amor no es tal? ¿Si el odio que delata el título de la obra no es más que una rebelión y una voz angustiosa que sale a la superficie movida por el amor, por el amor de querer sobrevivir a la ignominia que nos rodea?

La obra es conmovedora: nos llena de pinceladas de realidad, nos estrella en la cara lo que vemos, pero ignoramos ver e insistimos en tapar con inútiles manos. Él descorre el telón de la indiferencia y nos hace mirar hacia dentro de nosotros, de nuestros hijos, de nuestra socie-dad, de nuestra ciudad. El tránsito de la vida de un niño ocurre entre lo grotesco y lo sublime. Joaquín, el personaje central de la obra pasa por lo que vive, sueña, ve, come o no come cualquier infante de nuestros barrios marginales. Y rejo. Recibe rejo por ser pobre, por no saber quién es su padre, por tener padrastros de turno, por correr descalzo en las calles.

Escribe David Róbinson :

¿Quién será su padre?
¿Aquel que es puro aguacero y eterno regreso?
¿Aquel que sueña en la rivera del río y que no busca una red para pescar?
¿Aquel que huyó por no soportar los reclamos de una mujer?

Luego se pregunta:

¿Quién? ¿Quién es ese hijo de la maceta?
¿El de la supuesta virilidad infalible que falla sin el viagra?
¿El de los títulos de propiedad y campeón de impropiedades?
¿El de los berrinches por un par de platos sucios?
[…] ¿Quién será el padre de Joaquín?

Avanzando en los textos se nos permite encontrar similitud en los acontecimientos y viven-cias de toda la región: fabelas, villas miserias, cantegriles, chabolas, barrios marginales, y ni-ños, niños desnutridos por doquier, huérfanos, sin importar el idioma, ni la Constitución, ni la bandera. Esta poesía se extiende sin fronteras y ese es un gran logro de David Róbinson: la universalidad. Decía que se extiende por nuestra América con una voz dividida por los gran-des medios. Mas la poesía es así, una débil voz que se cuela entre susurros y Róbinson nos evoca las imágenes del poeta, de los pies descalzos, de la violencia, de las pandillas, de la co-rrupción policial, de la droga, de la puta por necesidad, de la niña de chocolate, de la estupi-dez frente al televisor.

Joaquín nació
En una ciudad
Que parece odiarlo

En esa urbe
Quien lo educa
Es el fracaso
Quien lo entretiene
Es el pánico
Y quien lo quiere
Lo quiere
Tranquilito y estúpido
Frente al televisor

A medida que avanzamos, percibimos el efecto de las palabras en su justa dimensión y las sensaciones que éstas nos producen. Es el resultado de una poesía bien elaborada, de lengua-je certero, que reproduce en el espacio de representación la esencia de lo escrito: el senti-miento del asfalto en nuestros pies, el miedo visceral frente al viejo de la panza gris que pue-de acariciarlo entre las piernas, el movimiento esquivo de la pelota de fútbol, las aspiraciones más profundas.

Decíamos que también aquí hay amor, y amistad, elementos brillantes en un medio tomado por el crimen, los abusos y las impunidades. Róbinson nos los cuenta en el poema La niña de chocolate.

Joaquín
Ríe y juega con ella
Y cuando llegan los berrinches
También le hace el suyo


Y los dos niños se convierten en tempestad
Y el resto de las gavilla se transforma en escándalo
Y cuando parece que todo es un huracán
Un chiste
Una gracia
La risa
¡Adiós al tifón!
¡Bienvenidos al parque!


Johannes Pfeiffer nos advierte que la poesía es arte que se manifiesta por la palabra y que la única actitud auténtica ante las artes es y será siempre una participación sentimental y emoti-va, y que hay que lograr, ante todo, la pureza del sentimiento. Esa pureza consiste en no que-darnos insensibles ante lo que nos parece obvio. Debemos hacernos sencillos e ingenuos; de-bemos preguntar consciente y expresamente por cuanto creíamos ya sabido y conocido, cam-biar los grandes billetes de la comprensión consagrada por humildes moneditas; solo así po-dremos llegar a la esencia de las cosas.

Así es como acogemos estos versos que David Róbinson ha puesto en nuestras manos y men-te, con humildad y meditación. Esto nos permitirá ver a los Joaquines, la gente y la ciudad de otra forma, sabiendo que en medio de las vicisitudes hay esperanza y quizás nosotros poda-mos abrir otras puertas hacia una realidad distinta. El libro se perfila como una obra transmu-tativa, muestra, siente y respira la realidad de cada etapa que debemos transitar por cada tex-to. Al final el poeta abre la puerta, o cierra la puerta del proceso anterior, y la obra se com-pleta:

Hoy salí a la calle y dejé de verme el ombligo
Ahora me parece un espectáculo grotesco
Hoy salí a la calle y vi el arte poética del universo:
El rostro brillante
De un niño llamado Joaquín

Nada más, muchas gracias.

domingo, 16 de mayo de 2010

Rainier Alfaro-El Salvador


I




Soy un hombre dormido

Bajo la sombra de un árbol extraño

Bajo la lluvia nebulosa

Que me lleva tierra dentro entre tus entrañas



Soy un hombre dormido

Con los brazos abiertos hasta la eternidad

Con el agua escurridiza de los pájaros



Otoño es verano en estas escrituras

En estas palabras se rompe el silencio

La tragedia comienza si dejo de soñar

Mis pasos acaban si abro los ojos…

domingo, 9 de mayo de 2010

Apicultura

María Monserrat Artavia Moya-Costa Rica


Quiero que tus zumbidos
Sean el presentimiento
De estar en media turba de abejas asesinas
Con un ramo de flores en celo entre las manos.


Espero que mis gritos lo confirmen.

domingo, 2 de mayo de 2010

Comentario de las confesiones por Alicia Miranda Hevia (Costa Rica)

David Classen Róbinson Orobio, Confesiones de un poeta en una ciudad que odia. Panamá: Editorial Casa de las Orquídeas, 2009. 72 pp.


David Róbinson es centroamericano, con un profundo conocimiento geográfico y personal del istmo. Desde hace años dedica las vacaciones a recorrerlo desde su natal Panamá hasta llegar a Guatemala y México.

Tiene amigos en todas nuestras capitales de sonoros nombres y ensangrentadas historias.


Son pocos los centroamericanos que hayan viajado de esta forma por el istmo y que se hayan ubicado con tanta comodidad en la dimensión social del quehacer literario.


Nacido en 1960 en Panamá, Róbinson es poeta y cuentista. Como biólogo imparte lecciones en un colegio de la ciudad de Panamá.


En 2007 publicó Heurísticas, cien artículos incisivos sobre problemas sociales, políticos y humanos.


Compiló en 2003 una antología de cuentos contemporáneos panameños para la Editorial Alfaguara, Soles de papel y tinta.


El presente poemario, Confesiones de un poeta en una ciudad que odia, establece una intertextualidad con citas de otro poeta panameño contemporáneo, Héctor Collado.


En el poemario se crea un personaje, un niño huérfano llamado Joaquín.


Los poemas se van estructurando en torno a la vida dura y azarosa de este niño.


Joaquín nació/en una ciudad/que parece odiarlo: de buenas a primeras esta verdad es espetada al lector.


Como es huérfano de padre, uno de los poemas más impactantes es el que se dedica a la figura paterna. Titulado ¿Quién será su padre?, presenta de forma gráfica una interrogante sobre esta figura ausente: ¿Aquel que es puro aguacero y eterno regreso?


Al final del poemario, el poeta ha cumplido con su misión:



Hoy salí a la calle y dejé de verme el ombligo
Ahora me parece un espectáculo grotesco
Hoy salí a la calle y vi el arte poético del universo:
El rostro brillante
de un niño llamado Joaquín.

domingo, 25 de abril de 2010

Dignidad (Moravía Ochoa-Panamá)


Uno al espanto le puso punto en boca
amelló el filo del aire para seguir de pie

abrió la puerta y puso hamacas

extendió los pasadizos


Multiplicó los espacios de la casa

se abrió a la madrugada

al rojo sol martirizado

amor, y mentira si te digo

que me acordé de ti por tus dos ojos

no te lo he preguntado pero sé

que moriste con todo el que moría

y ambos ahora somos sombras

sobrevivientes

lo que queda del ultraje:

vergüenza

dignidad

domingo, 18 de abril de 2010

EL RAYO QUE NO CESA

MIguel Hernández-España
1




Un carnívoro cuchillo

de ala dulce y homicida

sostiene un vuelo y un brillo

alrededor de mi vida.



Rayo de metal crispado

fulgentemente caído,

picotea mi costado

y hace en él un triste nido.



Mi sien, florido balcón

de mis edades tempranas,

negra está, y mi corazón,

y mi corazón con canas.



Tal es la mala virtud

del rayo que me rodea,

que voy a mi juventud

como la luna a mi aldea.



Recojo con las pestañas

sal del alma y sal del ojo

y flores de telarañas

de mis tristezas recojo.



¿A dónde iré que no vaya

mi perdición a buscar?

Tu destino es de la playa

y mi vocación del mar.



Descansar de esta labor

de huracán, amor o infierno

no es posible, y el dolor

me hará a mi pesar eterno.



Pero al fin podré vencerte,

ave y rayo secular,

corazón, que de la muerte

nadie ha de hacerme dudar.



Sigue, pues, sigue cuchillo,

volando, hiriendo. Algún día

se pondrá el tiempo amarillo

sobre mi fotografía.

domingo, 11 de abril de 2010

Atrapasueños

Melanie Taylor (Panamá)

Tiraré las redes del anhelo

al firmamento húmedo de la esperanza
la caléndula se abrirá perfumada
ante la firme y viril promesa


El atrapasueños gira
ondula
¿será la noche fecunda?

domingo, 4 de abril de 2010

EUKARYSTÍA

Fabricio Estrada-Honduras


No siempre fue el amor
El rayo empuñado que primero enceguece y luego
Calcina con sus besos

Hubo días de amarras ceñidas
Y de falso tacto amasando las olas
Días de estragos
Y de blandas paredes para asestar los golpes
Días de blancas herrumbres
Y de blasfemas plegarias a un dios castrado

Fue aquel amor
Una especie de cirio
Un arrastre de cadenas y salterios
Donde invocaba
Con voz ronca y pesada
La liviandad de un cuerpo sobre otro
El estigma de unos labios
Que marcaban los sitios del placer y la memoria

No fue tan puro el amor

Algo tenía de incierto
De fruta mala