domingo, 29 de marzo de 2015

Poema de Kenia Patricia López (El Salvador)

RUINAS MALDITAS

Lágrima seca,
paño mojado.
Ruido sonoro,
tímpano mutilado.
Voces sin voz,
mente vacía.
Rosa negra,
rocío amargo.
Canto fúnebre,
boina arrugada.
Cenizas del tiempo.
Después de la lluvia,
solo persisten

mis ruinas malditas.

domingo, 22 de marzo de 2015

Canción de Rubén Blades (Panamá):

MAESTRA VIDA

A tu escuela llegué sin entender porque llegaba,
en tus salones encuentro mil caminos y encrucijadas,
y aprendo mucho y no aprendo nada.

Maestra vida camarada,
te da, te quita, te quita y te da.
Maestra vida camarada,
te da, te quita, te quita y te da.

Paso por días de sol, luz y de aguaceros,
paso por noches de tinieblas y de lunas,
paso afirmando, paso negando, paso con dudas,
entre risas y amarguras, buscando el porque y el cuando.

Maestra vida camarada,
te da, te quita, te quita y te da.
Maestra vida camarada,
te da, te quita, te quita y te da.

Maestra vida, de justicias e injusticias,
de bondades y malicias aun no alcanzo a comprenderte.

Maestra vida que ese culpo no perdona,
voy buscando entre tus horas el espejo de los tiempos,
para ver tus sentimientos y así comprender tus cosas.
Y vi espinas y vi rosas,
vi morir seres queridos, vi bellezas fui testigo,
de maldades y de guerras,
vi lo bueno de la tierra,
y vi el hambre y la miseria,
y entre el drama y la comedia,
avance entre agua y fuego.
En Dios me acuerdo primero
solo en trance de morirme,
o a veces cuando estoy triste,
mas nunca si estoy contento,
no dura agradecimiento
para aquel que nos da la mano,
tan pronto nos sale el clavo
se olvida todo el sufrimiento.
Y tengo amigos, conocidos y enemigos,
amores que me han querido,
y rostros que niegan verme;
me encontré frente a la muerte
y en sus ojos vi el sentido,
y con el miedo conmigo,
así yo aprendí a quererte.
Y hoy sé que nada es seguro,
ya que todo es pasajero,
la muerte es el mensajero
que con la ultima hora viene,
y el tiempo no se detiene,
ni por amor, ni dinero.
La muerte es el mensajero
que con la ultima hora viene
y el tiempo no se detiene,
ni por amor, ni dinero.
Madre.eee... Padre.eee...

Maestra vida,
me voy persiguiendo al tiempo
a ver si encuentro respuestas,
antes de la hora en que yo muera,
aunque me estoy resignando a esta fatal realidad.
Maestra vida camarada,
te da, te quita, te quita y te da
Maestra vida camarada,
te da, te quita, te quita y te da

Maestra vida camarada,
te da, te quita, te quita y te da
Maestra vida camarada,
te da, te quita, te quita y te da

Te da, te quita, te quita y te da
Te da, te quita, te quita y te da

Te da, te quita, te quita y te da
Te da, te quita, te quita y te da

Maestra vida camarada,
pero te da, te quita, te quita y te da
Oye, cuando tú menos lo esperas
va la sorpresa camarada.
Y el tiempo, mira no se detiene
ni por amor, ni por dinero.
La muerte, compa, la muerte es el mensajero,
que con la ultima hora viene.
Cuando murieron mis padres
sentí un dolor tan profundo
que no hallo nada en el mundo
con que poder consolarme.
Madre.eee... Padre.eee...

Te da, te quita, te quita y te da...

domingo, 8 de marzo de 2015

Poema de León Salvatierra (Nicaragua):

El regreso
Cuando yo me fui de Nicaragua, estaba sola
habían corrido como yo, los jóvenes
habían desaparecido los jóvenes
las mujeres, los ancianos se habían ido, los niños
y las canciones. El viento y la aurora.
Fue en mil novecientos ochenta y ocho cuando me fui.
Nicaragua estaba sola.
Quedaron las bancas en el parque
(talvez una persona caminaba por ahí).
Yo tenía quince años cuando me fui de Nicaragua.
Nunca más se escuchó el hablar de Rigoberto.
En su pecho cayeron las balas como perlas.
César y sus dos hermanos se perdieron.
Carlos cayó en la montaña.
Las calles también desaparecieron.
Mi casa estaba sola
mi padre ya no estaba.
Mi madre
mis hermanos (Solos).
El palo de mango y el almendro se fueron.
Las hormigas lentamente caminaban a la sombra.
Yo caminé a la sombra.
Mis vecinos, los de la casa grande,
iban comprando un sueño:
llegaron a los Estados Unidos
desde Managua a Miami
en vuelo directo.
Yo me fui mojado.
Pasé varias noches mojado.
Volando sobre ríos,
volando sobre huertas y caminos.
Siempre volando.
Pasé por Guatemala, México y finalmente
llegué a los Estados Unidos de América.
América no fue el nombre de mi amada,
América fue mi sueño paralítico.
América no era mi casa
provista de gente y articulaciones,
era Buses,
carros
camiones.
Fuerza Brutal. . .
Hombres blancos,
negros,
café. . . todos los colores.
Bajo su rostro blanco
cubría verbo y vergüenza.
América no estaba sola.
Fueron años oscuros, el sol caía a diario
sobre mi cara.
América no pudo esconder más
mi estadía.
Un día más
no pudo esconderme
y me dejó regresar.
Puso un sello en mi pecho y me dio alas.
En mil novecientos noventa y nueve
un hombre va entrar a otra Nicaragua.
En mil novecientos noventa y nueve
Nicaragua
sigue estando sola.
En mi casa, rodeado de familia y memoria.
No volvió el palo de mango ni el almendro.
Las hormigas continuaron en la sombra:
mi madre, mis hermanos…
En mil novecientos noventa y nueve
Yo también estaba solo en Nicaragua

domingo, 1 de marzo de 2015

Poemas de Manuel Orestes Nieto (Panamá)

1.

En el deslumbrante mar
que nos hizo;
en la evaporación que se levanta
en la túnica plateada de las olas,
en las aguas tibias
donde los cardúmenes nadan
en una estelar sincronía
dentro de nuestro corazón,
en la angostura
donde se pulen las piedras
en el vaivén de los siglos
y emergen las aguamarinas,
tallamos el memorial de este océano salobre
y de los que supieron empinarse
hasta alcanzar la resonancia del amor
y el crepitar del coraje.

2.

En la delgadez
donde se juntaron las aguas,
en lo más estrecho,
en el atajo de los mares,
está el primigenio poblado de pescadores,
el árbol de tronco esbelto y cenizo
con raíces de miel y sal,
el pez acrisolado,
la mariposa frágil y ultravioleta,
los aposentos de las mantarrayas,
la ensenada mágica
con sus recodos de sílice y concha nácar,
y la portentosa claridad del mediodía
encandilando nuestras almas
inundadas por el abrazador océano.

3.

Habité la ola
y la almeja,
la palma y el aluvión,
el risco y la barrera coralina.
Viví en esta tierra inseparable del mar;
en la delicada costura
de hilos de plata y fragmentos de luz,
en la hora asombrosa de la alta marea,
en la tórrida humedad,
en el silbido lila del viento
y en el anchuroso ramaje de los guayacanes.
Entre el viento y el sopor
está mi patria;
entre el cielo y el agua
está mi hogar;
entre la tierra y el océano
mi enorme,
inmensurable y amado país.

domingo, 8 de febrero de 2015

Artículo de Henry Petrie sobre mi cuentario Territorios

Ficción desde la Historia

Territorio de orugas (o “Mariposas con el síndrome de Peter Pam”), de David C. Róbinson O., libro ganador del Premio Nacional de Cuento “José María Sánchez” 2013, publicado en el 2014 por la Universidad Tecnológica de Panamá, reúne seis cuentos breves y de mediana extensión para un total de sesenta páginas.
Dado que son pocos y breves, reseñaré con fondo histórico cada cuento del libro, a saber:  
La historia de la yuca (ps 9-17). Cuento polifónico y teatral. Natural de Hispania en tirantez con el moro arraigado, aparece luego en América como conquistador que despoja, impone religión y mata a nativos en masa. “¿Crees en la cruz o quieres que use mi espada?” (p. 13). Luego, el foráneo trae la negritud y da lugar al mestizaje, incrementa el conflicto y el humor subyace en la narración. La yuca también es personaje, substancial a la identidad del nativo y del africano frente al trigo traído por europeos. Pero, si los moros dominaron Hispania; si Hispania colonizó, mató y robó en América, el criollo reclamó su turno y expulsó al español. Y enseguida, las garras del joven imperio gringo. Singular síntesis histórica: “De yuca hervida, a yuca frita, y ahora yuca con kétchup” (p. 17).
La espuma (ps 19-22). El canal del Panamá, jocoso, cuenta su historia: “…yo no fui parido, fui construido.” (p. 19). Y dice dramático: “…no bastaron los metales preciosos, también buscaron adueñarse de las almas” (p. 20). Preámbulo de bandos tradicionales enfrentados, intereses que siempre paren guerras. Y el trasfondo de todo mega-proyecto: “En nombre del beneficio del mundo engordaron las miserias” (p. 21). De su construcción al imperio de la base gringa, las voces y ardores estudiantiles de enero de 1964: “cuando las camisas blancas pretendieron conquistarme con sus banderas de tres colores. Al tercer día ya no había blancura sino veintiún paños teñidos de sangre” (p. 22); hasta que el canal pasa a manos arpías de nacionales.
Salud, dinero y amor (ps 23-31). El gorilato, golpes de Estado y presidentes mequetrefes, republiquetas. Imposición del estado de facto y la política del terror para preservar el régimen autoritario y militar. “Si el ejército dice que usted hizo granizar, usted lo hizo y punto” (p. 26). Adulación y servilismo. La patria, ellos mismos. Referencia: literatura de los patriarcas y dictadores.
Del béisbol a la guerra (ps 33-36). Invasión gringa a Panamá, 1989. Narra un defensor de la soberanía. La intertextualidad del cuento se da en breves fragmentos testimoniales que refieren el inicio de la acción imperial. “Los invasores nos persiguieron hasta que rompimos filas y buscamos cómo regresar a nuestros hogares. Cada quien eligió su ruta” (p. 36). Frustración.
Cómo te gustan los teleculebrones (ps 37-45). Dos hechos históricos y una acción cotidiana tienen lugar en este cuento: el 11/9 (torres gemelas, Nueva York), captura de Noriega por invasores gringos y el hábito telenovelero de una mujer inmóvil o en estado vegetativo, a causa de una bala que penetró su cabeza; los gringos la desgraciaron. Narración correlativa de hechos y acciones. Perspectiva: todo es producto de un mismo negocio que produce guerras y víctimas inocentes. Recursos por excelencia: manipulación mediática y patrioterismo. La transcripción de noticias acerca del 11/9 funciona como intertexto.
Fiestas patrias (ps 47-57). Modas. Nacionalismos. Patriotismos. Influencias extranjeras, específicamente gringa. Sincretismo cultural y alienación. El debate se concentra en el uso de símbolos sagrados en festividades o manifestaciones ciudadanas, específicamente los colores de la bandera nacional en prendas de vestir. Pregunto: ¿Hasta dónde es representativa una bandera en un estado multiétnico? Adopción de valores foráneos. El cuento se narra a partir de una entrevista, un joven que protestaba por el Canal sufrió una agresión, lo despojaron de su suéter con los colores de la bandera panameña. Al final, el desplante que encierra otra realidad histórica nacional: el joven despojado de su prenda, exhibe un tatuaje en la parte superior de su tetilla izquierda, la bandera de los Estados Unidos.
Róbinson, en Territorio de la oruga, penetra la Historia, la retuerce y juega con el lenguaje, desde acontecimientos quizá definitorios de la Panamá actual. No es que haga Historia, son pretextos-referencias para activar la imaginación de lo que pudo ser u ocurrió, sin que todos se dieran cuenta. Articula hechos desde la ficción y los adhiere a realidades que también entrañan el imaginario popular.
En el juego del lenguaje se orquesta el cuestionamiento de fondo, las historias no están a tono con lo establecido ni con lo que se ha construido como sociedad. Por eso la necesidad de su recorrido histórico, desde la Hispania mora, colonialista y tirana; el desgarre de Nueva Granada y el génesis de un nuevo país con la pretensión, finalmente lograda, del Canal; el asentamiento militar USA; la masacre perpetrada a estudiantes el 9 de enero de 1964; la invasión gringa a Panamá el 20 de diciembre de 1989, expresión de la guerra fría y de la corrupción que desembocó en la extradición de Noriega.
Diversas técnicas y estrategias narrativas son empleadas en estos cuentos, a saber: el diálogo lineal polifónico y teatral; el paralelismo temporal histórico desde la cotidianidad, generador de tres vertientes de la historia que se cuenta; la entrevista, donde la teleaudiencia interviene en la creación del cuento; la intertextualidad; narradores diversos: protagonista, observador y omnisciente.
Desde la combinación realidad-ficción y lo histórico-literario, se escudriña costes e implicaciones sociales y culturales de la identidad panameña. Lo que importa al autor, más que la Historia misma, es el tejido cultural y sus rémoras, los patrones de conducta que pueden ser recurrentes en una sociedad Peter Pan. La irreverencia y el humor es lo que enriquece esta obra. Más que la verisimilitud sugerente lograda en los cuentos, la provocación es dinamo para la interpretación y la reflexión del lector.    
Es una obra que entretiene y juega con el lenguaje, pero también transgrede convenciones sociales y supuestas verdades históricas; tiende, desde el hecho literario, a la pluralidad de valores y de perspectivas.
Y finalmente, el libro de Róbinson tiene un subtítulo entre paréntesis: o “Mariposas con el síndrome de Peter Pan”, que vale comentar:  
Considero que solo al término de la lectura es posible encontrar el significado trascendente del subtítulo. Al margen de las consideraciones psicológicas acerca del síndrome referido, me queda clara la crítica definitoria que da el puntillazo a esta obra del panameño David C. Róbinson O. Sin duda, la puntal de su evolución como narrador.
La inmadurez y el narcisismo no solo son al individuo, también a la sociedad. Se puede crecer en el PIB, pero siempre seremos enanos si no emprendemos verdaderos procesos de transformación. No es cuestión de permanecer en oruga, es decir, nadando en nuestras cuitas histórico- culturales, en nuestras apetencias irracionales. Hay que evolucionar, crecer de verdad, desde lo substancial humano, aunque sigamos jugando a la ficción de que esto sea posible.
 
Febrero, 2015.

domingo, 21 de diciembre de 2014

Poema de Martín Testa Garibaldo (Panamá)

Mañana del 20

Lo inevitable
Llega
Con sus heridas
Aluviones rojos
El pueblo llora

Tiemblo

Las ideas
Se desfiguran
Odio
Saña
¿Qué cosa?

Ahora
Nos volvemos sagaces

¡Los chalecos ajenos también lloran!

domingo, 30 de noviembre de 2014

Poema de Vannie Arrocha (Panamá):

Desperfecta

El día en que yo sea bonita:
con mirada felina y cuello de princesa
de piernas largas y cintura estrecha
cuando el sol se pose sobre las hebras
de este cabello medio negro
y la pigmentación original de la piel desaparezca.

El día en que yo sea bonita:
con pechos grandes y pestañas postizas
y el ego más que un accesorio sea un amuleto.
Ser predecible, con uniforme resuelto,
réplica de un maniquí de estantería.
terminaré musitando ideales ajenos.

El día en que yo sea bonita,

tendrías que llamarme por otro nombre.

domingo, 23 de noviembre de 2014

Poema de Edgar Otoniel García Robles (Guatemala):


LA CONQUISTA DE LA LUNA

Días bajo cero
a veces habla el viento
tuvimos derrotas y conquistas
el vértigo de la victoria
todo me llevó al desencanto
hay poemas a medias
al igual que esta historia

LEJOS

En el lugar donde estoy
la gente no es sencilla
llueve y no es un milagro
nadie conoce el asombro como yo
esta ciudad no tiene mar
ni amor
ni vida
ni nada
algo no corresponde con la realidad

ESPEJISMO

No he vuelto al mar desde entonces
ahora sé
que vendrás y no ha verme
vendrás y no existiré
la Luna ya no brilla
despertarás en mi tierra, en mi país
no habrá ojos tristes a tu lado
hablarás de amor y no podré escucharte
no podré decirte tanto

domingo, 9 de noviembre de 2014

Un poema de mi autoria:


EPITAFIO

No repitas mi nombre
No lo repitas
¡No!
Déjame llevarlo conmigo

Olvida ese verso
Ese que te escribí con odio
Con ternura y hasta con fiebre en el estómago
Ese que habitó en el charco de mi boca
Ese que me gustó y me embriagó

Olvida el estruendo de mi risa
La que siempre fue mi compañera
Mi querida camarada
Ella resonó en una esquina de mi aliento
Y mis papilas quedaron encantadas con su sabor

Y olvida mis huracanes
Esos que sin planearlos me salían tan bien logrados
Esos que te lastimaron
Que me lastimaron
Esos que me gritaron
Que le gritaron a mi oreja:
¡Los tifones no somos cómplices!
No repitas mi nombre
No lo repitas
¡No!
Déjame llevarlo conmigo

Olvida mis espinacas
Morder sus hojas
A veces me fue difícil
A veces fácil
Aunque siempre mis mordidas fueron transparentes
Y me llené de verde
De ese verde
Del verde que fulgura

Olvida mi barriga
Mi despeinado peinado
Mis manos sin callos
Mi estatura de palmera
Mi dura mirada
Mi nariz de percha
Olvida que comí y bebí sin dieta adelgazante
Que corrí en la dirección contraria
Pensé como hereje
Que rasqué mis ardores
Y fui el sílice de mis traspiés
Un cristal en el ojo de la luciérnaga

No repitas mi nombre
No lo repitas
¡No!
Déjame llevarlo conmigo

Olvida mis cavilaciones
Esas mujeres que siempre me asaltaron
Me exprimieron
Las que nunca le permitieron caminar sola a mi soledad
Las que me preñaron
Y parí ideas propias
Y tuve que dejar de ver la televisión
Y perdí mi membresía en el rebaño

Olvida el hedor
Esa pestilencia a recelo
Ese tufo disimulado con la ira
Esa fetidez que me arrinconaba en la cueva
Me asustó
Me enjauló
Cerró la puerta y perdió la llave
Tuve que correr
Y corrí a bañarme con espumas de estrellas y clorofílicos sudores



No repitas mi nombre
No lo repitas
¡No!
Déjame llevarlo conmigo

Olvida mi bicicleta
Mi oxidado y destartalado carruaje
Ella me regaló paseos bien temprano en la mañana
Y sentí en mis pómulos a la brisa somnolienta

Olvida mis pendejadas
Las que me hicieron diferente y libre
Infante y libre
Desajustado y libre
Solitario y libre
Solidario y libre
Comprensivo y libre
Incomprensible y libre
Reidor y libre
Risible y libre
Me enseñaron a entender
Y hasta comprender
Que la cosa no es para tomársela tan a pecho



No repitas mi nombre
No lo repitas
¡No!
Déjame llevarlo conmigo

Olvida aquella vez
Esa única e inolvidable
Yo permití que el viento la hiciera polvo
Y que el polvo alcanzara las nubes
Y que las nubes se perdieran en el cielo
Y que el cielo se iluminara con sus estrellas

Olvida el vino y el queso
La cerveza y el pescado frito
Las conversas de antología
Las veces que compusimos el mundo
Los recitales que eran la excusa para el ron y la cerveza
Olvida que me dediqué a escribir poemas y que los escribí con odio
Con ternura y hasta con fiebre en el estómago
Y permití que habitaran en el charco de una boca ajena
Y que le gustaran a esa boca y que esa boca se embriagara

No repitas mi nombre
No lo repitas
Ni para bendiciones
Ni para maldecirlo

En vida todo
En muerte nada

Por favor
Por favor
Por favor no me conviertas en fantasma
Olvídame y permite que mis cenizas se pierdan para siempre en la pata de un limonero

Si no leíste mis poemas
No hables de lo transparente de mis versos
Si siempre pensaste que en mis clases siempre regalé las notas
No hables de la profundidad de mi pedagogía y mucho menos
Mucho menos hables de lo amable que yo era

Si me vas a recordar así
Mintiendo
Mintiéndote
Será mejor que me olvides
Si me vas a recordar
Recuérdame a mí y no a un fantasma que te inventaste

No repitas mi nombre
No lo repitas
¡No!

Déjame llevarlo conmigo

domingo, 2 de noviembre de 2014

Poema de Enrique Godoy Durán (Guatemala)


Oración por la paz

Mirad todas las nuevas espigas
que se mecen cual brazos felices
Contemplando la faz de los hombres
En el himno de amor y de gloria

Y ese cielo que inspira a la vida
Con plegarias de fe y esperanza:

¡No más muertes, Señor! ¡No más muertes!
No más cruces vagando en el llanto
Que provocan la ciega venganza
Y  carcomen y enlutan las almas

¡Germinemos con nuevas promesas
Demos vida a la paz y a la historia
Cultivando por siempre sinceros

El abrazo que une a los hombres

domingo, 26 de octubre de 2014

Poemas de Ahmad Elshahawy (Egipto):


DOS CIELOS

 Cuando estoy contigo
soy,
como el centro de una rosa
que se enciende
             y
            se apaga

DUERMEVELA


Insólita como el color verde,
tú eres sueño y eres perlas,
casas que surcan el agua y cantan la sabiduría de los dioses
que estrujaron los primeros la sombra de mi corazón
y elegieron el Alefh como una guía para todas las gentes.

Tú eres el más antiguo de mis libros,
mi viaje iniciático en los refranes,
en el viento
                   y en la lengua madre,
                   tú, la madre.

¿QUÉ ES EL INFIERNO?

¿Qué es el infierno? –pregunté.

Amar
Sin eco,

Preguntar
Sin respuestas,

Escribir
Sin tener lectores,

Dormir
Sin que nadie pueble tu sueño,

Hacer votos
Sin que haya dioses,

Tener una llave
Y no tener casa,

Abrir la mano
Y no encontrar a ninguna mujer leyendo.

domingo, 19 de octubre de 2014

Poemas de Miriam Maricela García Acosta (El Salvador)


DORADOS TIEMPOS

Una tarde gélida,
frío recorriendo la calle;
cernida el hambre sobre el negro almidón de las caras sucias,
goteando como lluvia pegajosa:
hambre que se alimenta de sol,
sombras que se alimentan de los sueños…
grises días de paradoja luminosa.
Los lagrimones recorren los rostros opulentos,
que fingen desangrar el ánimo hasta evaporarse,
pero la voluntad se quedó coagulada…
Lo único que va y viene, escapando entre las bocas sin dientes,
son maldiciones, llantos y oraciones…
Cuando no hay nada porque pelear, más que por la lucha misma;
¿Qué importa la culta belleza?
si bajo sus blancas farolas,
se mueren pequeños mártires de la miseria…
Invisibles



METALINGÜÍSTICA

Los versos tienen aroma
por cada beso que recuerdan,
cada lágrima que evocan.
Tienen sabor a bocas locas que se enredan
a piel en llamas,
humo etílico
y licor de nicotina;
café mañanero,
brisa de octubre.
A tinta,
microfilm,
estopa, sal del mar.
Los versos saben a verbo,
sujeto y predicado;
pero hoy me conformo
con que los futuros versos que he de escribir
sepan a vos.

domingo, 21 de septiembre de 2014

SOBRE LA OBRA “EL SHERIFF DE PANAMA”

Alberto Cabredo y Héctor González

La tarea del escritor no es fácil, antes de publicar una obra debe recorrer un arduo camino para lograr que quien lea se sumerja en ella para hacerla suya tal y cual fue creada o, como ocurre la más de las veces, para hacer nacer una nueva obra desde su propia perspectiva, desde su propia experiencia vital, porque si algo es cierto, es que la realidad no es igual para todos, ya que todos la percibimos desde distintas posiciones y tamices, y por ello, incursionar en la novela histórica no es para nada fácil, pues, como todos sabemos, el tiempo borra y a su vez crea circunstancias que pueden transformar lo histórico en leyenda y viceversa, de allí que el escritor tenga el reto de buscar apego en la fidelidad de los hechos que narra, aún cuando la ficción esté necesaria y ineludiblemente de por medio.

En  este orden de ideas, la novela histórica cumple un propósito, pues como expresaba Maquiavelo: “…todo aquel que quiera saber lo que ocurrirá, debe examinar qué ha ocurrido… puesto que tales acciones son ejecutadas por hombres que tienen y han tenido siempre las mismas pasiones, las cuales, necesariamente, deben ocasionar los mismos resultados.”  Y así, tal como expresa Robert Kaplan en su obra El Retorno de la antigüedad, que “…cuando mayor sea el desprecio por la historia mayores serán los errores respecto al futuro.”
En consecuencia, quien acepta el reto de escribir una novela histórica, como así lo ha hecho el escritor HÉCTOR AQUILES GONZÁLEZ no puede olvidar, que cuando de expresar o dibujar el pensamiento, las sensaciones, situaciones, hechos existenciales, acontecimientos, experiencias o tramas se trata, la palabra adquiere su más grande significado y trascendencia, y se convierte incluso en elemento fundamental para explicar y valorar la experiencia humana, y es por ello que escribir resulta un arte en el que la sensibilidad y la astucia del prosista se complotan, para hacer que lo narrado,   tenga credibilidad, siendo precisamente allí donde radica la magia y la grave  responsabilidad de novelar la historia.
En nuestro país, la novela histórica tiene ya un largo camino, ahí están como ejemplos dignos de mencionar autores como Ramón H. Jurado, Gil Blas Tejeira, Rogelio Sinán, Gloria Guardia, Justo Arroyo, Juan David Morgan, Carlos Cuestas y Andrés Villa, entre tantos otros. Y qué decir de América Latina en general, en donde este género ha sido más que desarrollado. Baste señalar como ejemplos: Doña Bárbara de Rómulo Gallegos, El General en su laberinto de Gabriel García Márquez, La Fiesta del Chivo de Mario Vargas Llosa, y Ahí le dejo la gloria de Mauricio Vargas Linares.
Ahora bien, luego de leer los 36 capítulos y 1,710 párrafos de la obra en comento, puedo expresar a su autor AQUILES GONZÁLEZ que el esfuerzo de regalarnos estos capítulos, por demás sorprendentes de nuestra historia patria, valió la pena. Y como podría ser de otra manera, si hilvana de manera razonada y con buen oficio, bajo la excusa del personaje principal del libro -un pistolero norteamericano llamado Ran Runnels-, acontecimientos antagónicos y asombrosos sucedidos en los albores de nuestra república, cuando aún siendo parte de la República de Nueva Granada, su congreso autoriza la construcción de una ruta ferroviaria para atravesar el istmo de Panamá.
Los hechos relatados en la obra sirven a no dudarlo, para expresar de alguna manera el sinuoso camino de la relaciones entre Panamá y los Estados Unidos de Norteamérica ya desde mucho antes de la construcción del Canal de Panamá. Por cierto, es imperativo resaltar que esta obra es presentada a ustedes cinco (5) días después de la celebración del Centenario de la inauguración de la ruta interoceánica, lo cual constituye una ocasión propicia para recordar que éste Canal -que beneficia al comercio mundial-, fue objeto de una larga lucha patriótica que permite a los panameños administrar de manera independiente y soberana la franja canalera. 
EL SHERIFF DE PANAMA cuenta con múltiples capítulos que exponen esa disputa permanente por el uso y disfrute de las ventajas geográficas del istmo. Allí están reflejadas con maestría desde su primer apartado, LA FRANJA YANKEE, y otros  más  como LA GUARDIA DEL ISTMO, EL STAR AND HERALD, OTRA VEZ EL CUADERNO NEGRO DE RUNNELS, CONFLICTOS INTERNOS EN EL ISTMO y LA GUERRA DE LA SANDÍA (en que se expresan con lujo de detalles, nombres de personajes históricos o no, así como acontecimientos probablemente desconocidos para quienes lean este libro), las permanentes disputas de toda clase y naturaleza que se sucedían desde mucho antes de 1850, fecha en que se inicia la construcción del Ferrocarril de Panamá.
No sería justo omitir que en nuestro criterio, la creación de esta obra debió  implicar para HÉCTOR AQUILES GONZÁLEZ no solo esfuerzo literario sino también investigativo,  pues salta a la vista que el narrador invirtió cuidado al relatar,  pues como ya hemos señalado, el derroche de sitios, costumbres y acontecimientos que se amalgaman en la trama, no dan pie a otra consideración. En este aspecto, es de admirar el capítulo titulado LA GUERRA DE LA SANDÍA, el cual está tan bien relatado y mantiene la tensión y atención del lector de tal manera, que parece estuviésemos leyendo las noticias de un hecho ocurrido tan solo un día antes.
Debo recalcar en consecuencia, la originalidad de AQUILES GONZÁLEZ en el tratamiento de lo imaginario, así como la clarísima atención que presta a la verosimilitud que impone el arte, aunque sea  imposible que todo en la novela coincida con la realidad. Respecto a lo anterior, indica con acierto MARIO VARGAS LLOSA que: “…la ficción no es la vida sino una réplica de la vida que la fantasía de los seres humanos ha construido añadiéndole algo que la vida no tiene, un complemento o dimensión que es precisamente lo ficticio de la ficción, … aquello de lo que la vida real carece pero que deseamos que tuviera –por ejemplo, un orden, un principio y un fin, una coherencia y mil cosas más- y para poder tenerlo debimos inventarlo a fin de vivirlo …” y es que en ésta obra alucinante, AQUILES GONZÁLEZ ha invertido tal empeño narrativo, que la descripción y tratamiento de la ominosa figura de un forajido contratado por la empresa a cargo de la construcción del Ferrocarril transístmico, para acabar a punta de pistoletazos y ahorcamientos con todos los que estorbaran dicha construcción, pone de manifiesto una buena elaboración, facilidad estilística y agilidad expresiva, quedando demostrado su deseo de lograr un buen discurso creativo, a pesar de la cuestionable figura del personaje principal.
En su obra Poesía, narrativa y reflexión, Rodolfo A. De Gracia expresa: “A no dudarlo, la escritura es un producto. El resultado de un complejo, y a veces doloroso proceso, en el que la duda, el miedo, la pasión, …se entremezclan con elementos como la felicidad, la alegría, la satisfacción, y con otros que vienen a ser utilitarios, canalizadores y catárticos, como la ironía, la burla, la parodia, el silencio, etc” Y lo expresado, lo conoce muy bien AQUILES GONZÁLEZ, que a cada paso, cada hecho,  cada dialogo y descripción, tiende un puente hacia el pasado y nos sumerge en ese universo de intereses contrapuestos y luchas de poder de un sociedad caótica, que en medio del desbarajuste, se va cuajando de a poco para abrirse mejores caminos.
Para concluir, quiero hacer hincapié en la estrategia que utiliza AQUILES GONZÁLEZ para terminar la obra, culminando la misma con un final abierto y una pregunta que debe responderse cada lector, naturalmente, no seré yo quien les señale la incógnita que deja el escritor, pues para develarla, deben comprar la obra.
Felicitaciones al autor.