domingo, 24 de mayo de 2015

Poema de Benjamín Ramón (Panamá)

La corbata
Papá era obrero de la construcción.
Papá era mecánico de autobuses.
Papá era constructor, albañil.
Papá era chofer y camionero.
Papá era carpintero y artesano.
Recuerdo qué alto volaban
sus cometas
a principios de año.
Era un soñador.
Apenas se puso una corbata
se murió
qué vaina.

domingo, 17 de mayo de 2015

Poema de Ahmad Elshahawy (Egipto):


CORAZÓN A LOS PERROS

Lo echaré a los perros callejeros,
mi corazón,
por no ver su voz en los espejos,
por sonar como aguja de silencio,
solo,
por componer su melodía de amor
sin voz,
porque su sol nació de noche,
porque de tanto echar humo no duerme
esperando el milagro
de un dios

esquivo en el sueño.

domingo, 26 de abril de 2015

Poema de A. Morales Cruz (Panamá)

APAriencia de osos

Me pareció que todo desciende
Me pareció que todo mella
Me pareció que todo el mundo es un mundo
Me pareció que el origen es un refresco
Me pareció que no tengo la mínima impresión
Me pareció que no tengo respuestas
Que veo a ocho gatos muriéndose de sol

Me pareció verme dormir
Me pareció que no estoy
Y alguien me sorprende

domingo, 12 de abril de 2015

Poema de Alexander Zanches (Panamá)

Homenaje a Monseñor Romero

I
Ya sé dónde quedó dispersa la sangre
dónde la palabra se vistió de pena
dónde se sacó los ojos la palabra para no verla
dónde para no llorar abiertamente   enfurecida

había que ser libres y lo fueron
al margen homicida de los fusiles militares
            
seis cayeron aquella vez del ochenta y nueve
antecediéndose al   diciembre doloroso
con que se hermanan nuestros llantos.

 II
En el corazón se cumple el ciclo de la sangre
en el hígado se nos redime de todo rastro de pecado
y luego se va por los   caminos
                        con su espada flamígera
limpiando de sombras el templo

a dónde
retorna?
desde dónde retorna como luminoso glóbulo blanco
                        de la mano con su pueblo?


en el corazón se cumple el ciclo de la sangre.

domingo, 29 de marzo de 2015

Poema de Kenia Patricia López (El Salvador)

RUINAS MALDITAS

Lágrima seca,
paño mojado.
Ruido sonoro,
tímpano mutilado.
Voces sin voz,
mente vacía.
Rosa negra,
rocío amargo.
Canto fúnebre,
boina arrugada.
Cenizas del tiempo.
Después de la lluvia,
solo persisten

mis ruinas malditas.

domingo, 22 de marzo de 2015

Canción de Rubén Blades (Panamá):

MAESTRA VIDA

A tu escuela llegué sin entender porque llegaba,
en tus salones encuentro mil caminos y encrucijadas,
y aprendo mucho y no aprendo nada.

Maestra vida camarada,
te da, te quita, te quita y te da.
Maestra vida camarada,
te da, te quita, te quita y te da.

Paso por días de sol, luz y de aguaceros,
paso por noches de tinieblas y de lunas,
paso afirmando, paso negando, paso con dudas,
entre risas y amarguras, buscando el porque y el cuando.

Maestra vida camarada,
te da, te quita, te quita y te da.
Maestra vida camarada,
te da, te quita, te quita y te da.

Maestra vida, de justicias e injusticias,
de bondades y malicias aun no alcanzo a comprenderte.

Maestra vida que ese culpo no perdona,
voy buscando entre tus horas el espejo de los tiempos,
para ver tus sentimientos y así comprender tus cosas.
Y vi espinas y vi rosas,
vi morir seres queridos, vi bellezas fui testigo,
de maldades y de guerras,
vi lo bueno de la tierra,
y vi el hambre y la miseria,
y entre el drama y la comedia,
avance entre agua y fuego.
En Dios me acuerdo primero
solo en trance de morirme,
o a veces cuando estoy triste,
mas nunca si estoy contento,
no dura agradecimiento
para aquel que nos da la mano,
tan pronto nos sale el clavo
se olvida todo el sufrimiento.
Y tengo amigos, conocidos y enemigos,
amores que me han querido,
y rostros que niegan verme;
me encontré frente a la muerte
y en sus ojos vi el sentido,
y con el miedo conmigo,
así yo aprendí a quererte.
Y hoy sé que nada es seguro,
ya que todo es pasajero,
la muerte es el mensajero
que con la ultima hora viene,
y el tiempo no se detiene,
ni por amor, ni dinero.
La muerte es el mensajero
que con la ultima hora viene
y el tiempo no se detiene,
ni por amor, ni dinero.
Madre.eee... Padre.eee...

Maestra vida,
me voy persiguiendo al tiempo
a ver si encuentro respuestas,
antes de la hora en que yo muera,
aunque me estoy resignando a esta fatal realidad.
Maestra vida camarada,
te da, te quita, te quita y te da
Maestra vida camarada,
te da, te quita, te quita y te da

Maestra vida camarada,
te da, te quita, te quita y te da
Maestra vida camarada,
te da, te quita, te quita y te da

Te da, te quita, te quita y te da
Te da, te quita, te quita y te da

Te da, te quita, te quita y te da
Te da, te quita, te quita y te da

Maestra vida camarada,
pero te da, te quita, te quita y te da
Oye, cuando tú menos lo esperas
va la sorpresa camarada.
Y el tiempo, mira no se detiene
ni por amor, ni por dinero.
La muerte, compa, la muerte es el mensajero,
que con la ultima hora viene.
Cuando murieron mis padres
sentí un dolor tan profundo
que no hallo nada en el mundo
con que poder consolarme.
Madre.eee... Padre.eee...

Te da, te quita, te quita y te da...

domingo, 8 de marzo de 2015

Poema de León Salvatierra (Nicaragua):

El regreso
Cuando yo me fui de Nicaragua, estaba sola
habían corrido como yo, los jóvenes
habían desaparecido los jóvenes
las mujeres, los ancianos se habían ido, los niños
y las canciones. El viento y la aurora.
Fue en mil novecientos ochenta y ocho cuando me fui.
Nicaragua estaba sola.
Quedaron las bancas en el parque
(talvez una persona caminaba por ahí).
Yo tenía quince años cuando me fui de Nicaragua.
Nunca más se escuchó el hablar de Rigoberto.
En su pecho cayeron las balas como perlas.
César y sus dos hermanos se perdieron.
Carlos cayó en la montaña.
Las calles también desaparecieron.
Mi casa estaba sola
mi padre ya no estaba.
Mi madre
mis hermanos (Solos).
El palo de mango y el almendro se fueron.
Las hormigas lentamente caminaban a la sombra.
Yo caminé a la sombra.
Mis vecinos, los de la casa grande,
iban comprando un sueño:
llegaron a los Estados Unidos
desde Managua a Miami
en vuelo directo.
Yo me fui mojado.
Pasé varias noches mojado.
Volando sobre ríos,
volando sobre huertas y caminos.
Siempre volando.
Pasé por Guatemala, México y finalmente
llegué a los Estados Unidos de América.
América no fue el nombre de mi amada,
América fue mi sueño paralítico.
América no era mi casa
provista de gente y articulaciones,
era Buses,
carros
camiones.
Fuerza Brutal. . .
Hombres blancos,
negros,
café. . . todos los colores.
Bajo su rostro blanco
cubría verbo y vergüenza.
América no estaba sola.
Fueron años oscuros, el sol caía a diario
sobre mi cara.
América no pudo esconder más
mi estadía.
Un día más
no pudo esconderme
y me dejó regresar.
Puso un sello en mi pecho y me dio alas.
En mil novecientos noventa y nueve
un hombre va entrar a otra Nicaragua.
En mil novecientos noventa y nueve
Nicaragua
sigue estando sola.
En mi casa, rodeado de familia y memoria.
No volvió el palo de mango ni el almendro.
Las hormigas continuaron en la sombra:
mi madre, mis hermanos…
En mil novecientos noventa y nueve
Yo también estaba solo en Nicaragua

domingo, 1 de marzo de 2015

Poemas de Manuel Orestes Nieto (Panamá)

1.

En el deslumbrante mar
que nos hizo;
en la evaporación que se levanta
en la túnica plateada de las olas,
en las aguas tibias
donde los cardúmenes nadan
en una estelar sincronía
dentro de nuestro corazón,
en la angostura
donde se pulen las piedras
en el vaivén de los siglos
y emergen las aguamarinas,
tallamos el memorial de este océano salobre
y de los que supieron empinarse
hasta alcanzar la resonancia del amor
y el crepitar del coraje.

2.

En la delgadez
donde se juntaron las aguas,
en lo más estrecho,
en el atajo de los mares,
está el primigenio poblado de pescadores,
el árbol de tronco esbelto y cenizo
con raíces de miel y sal,
el pez acrisolado,
la mariposa frágil y ultravioleta,
los aposentos de las mantarrayas,
la ensenada mágica
con sus recodos de sílice y concha nácar,
y la portentosa claridad del mediodía
encandilando nuestras almas
inundadas por el abrazador océano.

3.

Habité la ola
y la almeja,
la palma y el aluvión,
el risco y la barrera coralina.
Viví en esta tierra inseparable del mar;
en la delicada costura
de hilos de plata y fragmentos de luz,
en la hora asombrosa de la alta marea,
en la tórrida humedad,
en el silbido lila del viento
y en el anchuroso ramaje de los guayacanes.
Entre el viento y el sopor
está mi patria;
entre el cielo y el agua
está mi hogar;
entre la tierra y el océano
mi enorme,
inmensurable y amado país.

domingo, 8 de febrero de 2015

Artículo de Henry Petrie sobre mi cuentario Territorios

Ficción desde la Historia

Territorio de orugas (o “Mariposas con el síndrome de Peter Pam”), de David C. Róbinson O., libro ganador del Premio Nacional de Cuento “José María Sánchez” 2013, publicado en el 2014 por la Universidad Tecnológica de Panamá, reúne seis cuentos breves y de mediana extensión para un total de sesenta páginas.
Dado que son pocos y breves, reseñaré con fondo histórico cada cuento del libro, a saber:  
La historia de la yuca (ps 9-17). Cuento polifónico y teatral. Natural de Hispania en tirantez con el moro arraigado, aparece luego en América como conquistador que despoja, impone religión y mata a nativos en masa. “¿Crees en la cruz o quieres que use mi espada?” (p. 13). Luego, el foráneo trae la negritud y da lugar al mestizaje, incrementa el conflicto y el humor subyace en la narración. La yuca también es personaje, substancial a la identidad del nativo y del africano frente al trigo traído por europeos. Pero, si los moros dominaron Hispania; si Hispania colonizó, mató y robó en América, el criollo reclamó su turno y expulsó al español. Y enseguida, las garras del joven imperio gringo. Singular síntesis histórica: “De yuca hervida, a yuca frita, y ahora yuca con kétchup” (p. 17).
La espuma (ps 19-22). El canal del Panamá, jocoso, cuenta su historia: “…yo no fui parido, fui construido.” (p. 19). Y dice dramático: “…no bastaron los metales preciosos, también buscaron adueñarse de las almas” (p. 20). Preámbulo de bandos tradicionales enfrentados, intereses que siempre paren guerras. Y el trasfondo de todo mega-proyecto: “En nombre del beneficio del mundo engordaron las miserias” (p. 21). De su construcción al imperio de la base gringa, las voces y ardores estudiantiles de enero de 1964: “cuando las camisas blancas pretendieron conquistarme con sus banderas de tres colores. Al tercer día ya no había blancura sino veintiún paños teñidos de sangre” (p. 22); hasta que el canal pasa a manos arpías de nacionales.
Salud, dinero y amor (ps 23-31). El gorilato, golpes de Estado y presidentes mequetrefes, republiquetas. Imposición del estado de facto y la política del terror para preservar el régimen autoritario y militar. “Si el ejército dice que usted hizo granizar, usted lo hizo y punto” (p. 26). Adulación y servilismo. La patria, ellos mismos. Referencia: literatura de los patriarcas y dictadores.
Del béisbol a la guerra (ps 33-36). Invasión gringa a Panamá, 1989. Narra un defensor de la soberanía. La intertextualidad del cuento se da en breves fragmentos testimoniales que refieren el inicio de la acción imperial. “Los invasores nos persiguieron hasta que rompimos filas y buscamos cómo regresar a nuestros hogares. Cada quien eligió su ruta” (p. 36). Frustración.
Cómo te gustan los teleculebrones (ps 37-45). Dos hechos históricos y una acción cotidiana tienen lugar en este cuento: el 11/9 (torres gemelas, Nueva York), captura de Noriega por invasores gringos y el hábito telenovelero de una mujer inmóvil o en estado vegetativo, a causa de una bala que penetró su cabeza; los gringos la desgraciaron. Narración correlativa de hechos y acciones. Perspectiva: todo es producto de un mismo negocio que produce guerras y víctimas inocentes. Recursos por excelencia: manipulación mediática y patrioterismo. La transcripción de noticias acerca del 11/9 funciona como intertexto.
Fiestas patrias (ps 47-57). Modas. Nacionalismos. Patriotismos. Influencias extranjeras, específicamente gringa. Sincretismo cultural y alienación. El debate se concentra en el uso de símbolos sagrados en festividades o manifestaciones ciudadanas, específicamente los colores de la bandera nacional en prendas de vestir. Pregunto: ¿Hasta dónde es representativa una bandera en un estado multiétnico? Adopción de valores foráneos. El cuento se narra a partir de una entrevista, un joven que protestaba por el Canal sufrió una agresión, lo despojaron de su suéter con los colores de la bandera panameña. Al final, el desplante que encierra otra realidad histórica nacional: el joven despojado de su prenda, exhibe un tatuaje en la parte superior de su tetilla izquierda, la bandera de los Estados Unidos.
Róbinson, en Territorio de la oruga, penetra la Historia, la retuerce y juega con el lenguaje, desde acontecimientos quizá definitorios de la Panamá actual. No es que haga Historia, son pretextos-referencias para activar la imaginación de lo que pudo ser u ocurrió, sin que todos se dieran cuenta. Articula hechos desde la ficción y los adhiere a realidades que también entrañan el imaginario popular.
En el juego del lenguaje se orquesta el cuestionamiento de fondo, las historias no están a tono con lo establecido ni con lo que se ha construido como sociedad. Por eso la necesidad de su recorrido histórico, desde la Hispania mora, colonialista y tirana; el desgarre de Nueva Granada y el génesis de un nuevo país con la pretensión, finalmente lograda, del Canal; el asentamiento militar USA; la masacre perpetrada a estudiantes el 9 de enero de 1964; la invasión gringa a Panamá el 20 de diciembre de 1989, expresión de la guerra fría y de la corrupción que desembocó en la extradición de Noriega.
Diversas técnicas y estrategias narrativas son empleadas en estos cuentos, a saber: el diálogo lineal polifónico y teatral; el paralelismo temporal histórico desde la cotidianidad, generador de tres vertientes de la historia que se cuenta; la entrevista, donde la teleaudiencia interviene en la creación del cuento; la intertextualidad; narradores diversos: protagonista, observador y omnisciente.
Desde la combinación realidad-ficción y lo histórico-literario, se escudriña costes e implicaciones sociales y culturales de la identidad panameña. Lo que importa al autor, más que la Historia misma, es el tejido cultural y sus rémoras, los patrones de conducta que pueden ser recurrentes en una sociedad Peter Pan. La irreverencia y el humor es lo que enriquece esta obra. Más que la verisimilitud sugerente lograda en los cuentos, la provocación es dinamo para la interpretación y la reflexión del lector.    
Es una obra que entretiene y juega con el lenguaje, pero también transgrede convenciones sociales y supuestas verdades históricas; tiende, desde el hecho literario, a la pluralidad de valores y de perspectivas.
Y finalmente, el libro de Róbinson tiene un subtítulo entre paréntesis: o “Mariposas con el síndrome de Peter Pan”, que vale comentar:  
Considero que solo al término de la lectura es posible encontrar el significado trascendente del subtítulo. Al margen de las consideraciones psicológicas acerca del síndrome referido, me queda clara la crítica definitoria que da el puntillazo a esta obra del panameño David C. Róbinson O. Sin duda, la puntal de su evolución como narrador.
La inmadurez y el narcisismo no solo son al individuo, también a la sociedad. Se puede crecer en el PIB, pero siempre seremos enanos si no emprendemos verdaderos procesos de transformación. No es cuestión de permanecer en oruga, es decir, nadando en nuestras cuitas histórico- culturales, en nuestras apetencias irracionales. Hay que evolucionar, crecer de verdad, desde lo substancial humano, aunque sigamos jugando a la ficción de que esto sea posible.
 
Febrero, 2015.

domingo, 21 de diciembre de 2014

Poema de Martín Testa Garibaldo (Panamá)

Mañana del 20

Lo inevitable
Llega
Con sus heridas
Aluviones rojos
El pueblo llora

Tiemblo

Las ideas
Se desfiguran
Odio
Saña
¿Qué cosa?

Ahora
Nos volvemos sagaces

¡Los chalecos ajenos también lloran!

domingo, 30 de noviembre de 2014

Poema de Vannie Arrocha (Panamá):

Desperfecta

El día en que yo sea bonita:
con mirada felina y cuello de princesa
de piernas largas y cintura estrecha
cuando el sol se pose sobre las hebras
de este cabello medio negro
y la pigmentación original de la piel desaparezca.

El día en que yo sea bonita:
con pechos grandes y pestañas postizas
y el ego más que un accesorio sea un amuleto.
Ser predecible, con uniforme resuelto,
réplica de un maniquí de estantería.
terminaré musitando ideales ajenos.

El día en que yo sea bonita,

tendrías que llamarme por otro nombre.

domingo, 23 de noviembre de 2014

Poema de Edgar Otoniel García Robles (Guatemala):


LA CONQUISTA DE LA LUNA

Días bajo cero
a veces habla el viento
tuvimos derrotas y conquistas
el vértigo de la victoria
todo me llevó al desencanto
hay poemas a medias
al igual que esta historia

LEJOS

En el lugar donde estoy
la gente no es sencilla
llueve y no es un milagro
nadie conoce el asombro como yo
esta ciudad no tiene mar
ni amor
ni vida
ni nada
algo no corresponde con la realidad

ESPEJISMO

No he vuelto al mar desde entonces
ahora sé
que vendrás y no ha verme
vendrás y no existiré
la Luna ya no brilla
despertarás en mi tierra, en mi país
no habrá ojos tristes a tu lado
hablarás de amor y no podré escucharte
no podré decirte tanto

domingo, 9 de noviembre de 2014

Un poema de mi autoria:


EPITAFIO

No repitas mi nombre
No lo repitas
¡No!
Déjame llevarlo conmigo

Olvida ese verso
Ese que te escribí con odio
Con ternura y hasta con fiebre en el estómago
Ese que habitó en el charco de mi boca
Ese que me gustó y me embriagó

Olvida el estruendo de mi risa
La que siempre fue mi compañera
Mi querida camarada
Ella resonó en una esquina de mi aliento
Y mis papilas quedaron encantadas con su sabor

Y olvida mis huracanes
Esos que sin planearlos me salían tan bien logrados
Esos que te lastimaron
Que me lastimaron
Esos que me gritaron
Que le gritaron a mi oreja:
¡Los tifones no somos cómplices!
No repitas mi nombre
No lo repitas
¡No!
Déjame llevarlo conmigo

Olvida mis espinacas
Morder sus hojas
A veces me fue difícil
A veces fácil
Aunque siempre mis mordidas fueron transparentes
Y me llené de verde
De ese verde
Del verde que fulgura

Olvida mi barriga
Mi despeinado peinado
Mis manos sin callos
Mi estatura de palmera
Mi dura mirada
Mi nariz de percha
Olvida que comí y bebí sin dieta adelgazante
Que corrí en la dirección contraria
Pensé como hereje
Que rasqué mis ardores
Y fui el sílice de mis traspiés
Un cristal en el ojo de la luciérnaga

No repitas mi nombre
No lo repitas
¡No!
Déjame llevarlo conmigo

Olvida mis cavilaciones
Esas mujeres que siempre me asaltaron
Me exprimieron
Las que nunca le permitieron caminar sola a mi soledad
Las que me preñaron
Y parí ideas propias
Y tuve que dejar de ver la televisión
Y perdí mi membresía en el rebaño

Olvida el hedor
Esa pestilencia a recelo
Ese tufo disimulado con la ira
Esa fetidez que me arrinconaba en la cueva
Me asustó
Me enjauló
Cerró la puerta y perdió la llave
Tuve que correr
Y corrí a bañarme con espumas de estrellas y clorofílicos sudores



No repitas mi nombre
No lo repitas
¡No!
Déjame llevarlo conmigo

Olvida mi bicicleta
Mi oxidado y destartalado carruaje
Ella me regaló paseos bien temprano en la mañana
Y sentí en mis pómulos a la brisa somnolienta

Olvida mis pendejadas
Las que me hicieron diferente y libre
Infante y libre
Desajustado y libre
Solitario y libre
Solidario y libre
Comprensivo y libre
Incomprensible y libre
Reidor y libre
Risible y libre
Me enseñaron a entender
Y hasta comprender
Que la cosa no es para tomársela tan a pecho



No repitas mi nombre
No lo repitas
¡No!
Déjame llevarlo conmigo

Olvida aquella vez
Esa única e inolvidable
Yo permití que el viento la hiciera polvo
Y que el polvo alcanzara las nubes
Y que las nubes se perdieran en el cielo
Y que el cielo se iluminara con sus estrellas

Olvida el vino y el queso
La cerveza y el pescado frito
Las conversas de antología
Las veces que compusimos el mundo
Los recitales que eran la excusa para el ron y la cerveza
Olvida que me dediqué a escribir poemas y que los escribí con odio
Con ternura y hasta con fiebre en el estómago
Y permití que habitaran en el charco de una boca ajena
Y que le gustaran a esa boca y que esa boca se embriagara

No repitas mi nombre
No lo repitas
Ni para bendiciones
Ni para maldecirlo

En vida todo
En muerte nada

Por favor
Por favor
Por favor no me conviertas en fantasma
Olvídame y permite que mis cenizas se pierdan para siempre en la pata de un limonero

Si no leíste mis poemas
No hables de lo transparente de mis versos
Si siempre pensaste que en mis clases siempre regalé las notas
No hables de la profundidad de mi pedagogía y mucho menos
Mucho menos hables de lo amable que yo era

Si me vas a recordar así
Mintiendo
Mintiéndote
Será mejor que me olvides
Si me vas a recordar
Recuérdame a mí y no a un fantasma que te inventaste

No repitas mi nombre
No lo repitas
¡No!

Déjame llevarlo conmigo

domingo, 2 de noviembre de 2014

Poema de Enrique Godoy Durán (Guatemala)


Oración por la paz

Mirad todas las nuevas espigas
que se mecen cual brazos felices
Contemplando la faz de los hombres
En el himno de amor y de gloria

Y ese cielo que inspira a la vida
Con plegarias de fe y esperanza:

¡No más muertes, Señor! ¡No más muertes!
No más cruces vagando en el llanto
Que provocan la ciega venganza
Y  carcomen y enlutan las almas

¡Germinemos con nuevas promesas
Demos vida a la paz y a la historia
Cultivando por siempre sinceros

El abrazo que une a los hombres

domingo, 26 de octubre de 2014

Poemas de Ahmad Elshahawy (Egipto):


DOS CIELOS

 Cuando estoy contigo
soy,
como el centro de una rosa
que se enciende
             y
            se apaga

DUERMEVELA


Insólita como el color verde,
tú eres sueño y eres perlas,
casas que surcan el agua y cantan la sabiduría de los dioses
que estrujaron los primeros la sombra de mi corazón
y elegieron el Alefh como una guía para todas las gentes.

Tú eres el más antiguo de mis libros,
mi viaje iniciático en los refranes,
en el viento
                   y en la lengua madre,
                   tú, la madre.

¿QUÉ ES EL INFIERNO?

¿Qué es el infierno? –pregunté.

Amar
Sin eco,

Preguntar
Sin respuestas,

Escribir
Sin tener lectores,

Dormir
Sin que nadie pueble tu sueño,

Hacer votos
Sin que haya dioses,

Tener una llave
Y no tener casa,

Abrir la mano
Y no encontrar a ninguna mujer leyendo.