domingo, 1 de octubre de 2017

Poema de Cristian Santos (Nicaragua)

TE REGALO ESTE CAMINO

Se trata mi amor
de llenar el día
con el color y
forma de las hojas
de las personas y
cosas que tenes a mano.
Es recorrer
el verdor de la mañana.
Es encontrarse
con las flores de la acacia amarilla
frente a un cielo azul.
Es prenderse del giro en el aire de una gaviota
Es sobar las esquinas de la tarde
Repasar las personas
o las rocas más cercanas como tuyas
Abrazarlas besarlas.
El camino al bienestar mi niña
se trata de pensar en positivo
se trata de llenarse los ojos
el hueco de la mano con una sonrisa
aunque uno de vez en cuando
esta sola como una gata
Y aunque tengamos catarros y crisis
después de todo somos seres
humanos pobrecitos!.
Por mi parte te confieso:
A mí también me duele mucho
muchísimo que no estés conmigo.
Recordá que te amo
Y te regalo este camino
por donde paso todas las mañanas.

domingo, 20 de agosto de 2017

Poema de Aura Méndez de Canova (Pocrí de Aguadulce)

Tu Rostro en Octubre

Impregnado tu rostro
en aguas octubrinas.
Insomnio  en la memoria y cuerpo…
Hay sed entre lunas estériles… 
Y la tierra…
Enciende la lluvia en mi cuerpo
y te veo vagar
entre meridianos, 
en los pregones del céfiro
y en las voces...

Me has encadenado a tu piel…
Vorágine de caricias
anidan en el pecho.
Tibian las ilusiones como linternas  de pueblo,
sílabas ebrias
golpean mis poros…
Aún veo cáscaras retoñando
entre las lluvias y guitarras,
exasperadas  cantan poemas al amor…

Luz octubrina enmarañada de hechizos.
Circulan en las arterias vivas… Versos
y un faro de recuerdos.

Eres un rostro esculpido de seducción,
inmortalizado  en la memoria de mi piel…
Olor de lluvia dulce liba placer,
palpitan los nardos
y el pincel en mis dedos…

Hoy vivo
con el relicario de tu rostro.
Desnudo mis manos entre tu epidermis…
Suenan las campanas del mar audaz
y dejan sus pentagramas
junto a las algas.

Palpita el sol húmedo en fibras hondas
sobre el ánfora de barro.
Se inunda la jarra octubrina de presagios
y un trozo de azabache
cual fuerte pedestal.
Se derraman las purezas de las perlas
se engarzan vidas
y renacen tintas…
Voces, suspensos y hogueras.
Estoy atada al vaivén de tus mundos,
sigo desgranando recuerdos…

Vuelve a encender el mar de la vida.
¡Octubre!
Yacimiento de aguas, amores
y magnolias.

¡El planeta vivo fértil!
Se almacena el polen de ilusión en venas.
Florece el rencuentro… 
Silvestre hechizo…
Estallan las aguas
crecen espacios siderales.
En nuestra carne…  Tibieza…
Existencia humana.

La lluvia empapa la sangre…
Un susurrar de hiedra
perfuma el espacio.
Silencio octubrino teñido de caricias…
Crece el beso…
Tomo tus mieles.
Se desliza el astro con llamas en la piel,
se perforan  paredes púrpuras
¡Ya no somos sombras… somos luz!

Se rompe tu silencio
como rama lánguida,
Enigmas…

Suspiros en ojos octubrinos
aprisionados entre luciérnagas;
La lluvia borra tu desdén
y desborda la copa enclavada en el pecho.

¡Estoy Cautiva!
Volaron sin alas los sueños
Ondean las sombras…
¡Amarga realidad!
Se apaciguan las palabras y venas leñosas…
Lloverá siglos.

Reviven angustias
en mi áspero destino.
¡Existes! Entre maderos, calles húmedas
y calendario octubrino.

¿Se durmió la lluvia?
Fuiste a cruzar otros océanos
entre los amaneceres…
Un sólo eco…
Aguardo.

Ilusiones desgajadas, sombríos recuerdos
¡Aún fluye lo mismo!
Herrumbre en mis adentros
todo parece un constante navegar,
amaneceres en suspensos
aguardo sin razón.
Quisiera ser pez o gaviota errante
¡Triste, amarga soledad!







domingo, 30 de julio de 2017

Poema de Elena Liliana Popescu (Rumania)

CUANDO TODO SE PIERDE


El reloj no se ha parado pero
no se le ve marcar las horas
en la esfera del tiempo
que está detenido, en contemplación.

La perspectiva no se ha perdido
pero los objetos ya no se ven
delimitados en la extensión pura
del espacio, el que no tiene nombre.

La vida no ha acabado pero la muerte
ya no se ve en el horizonte
esperando al ser que se rebeló
un día, en alguna parte, en el país del olvido.

Todo está en su sitio como antes
aunque todo ya no significa nada
cuando se pierde en el espacio sin tiempo,
en el tiempo sin espacio.


domingo, 16 de julio de 2017

Poema de Fernando Vargas Valencia (Colombia)

PEQUEÑAS AFIRMACIONES A MI NIÑA TRISTE
(A mi Amada Lorena, en medio de su tormenta
de la cual apenas atino a ser un testigo)
1.
A veces las palabras se agotan,
son tan torpes,
alevosas y cobardes,
agitadas por la promesa del mutismo
que las colma de despojos.
Por ello hay que recurrir a la música,
escucha amada el trombón que te reclama,
que busca tu risa
para espantar la parsimonia de la tormenta.
Tu boca es la nota que grita el viento
justo cuando va a revelar
su último secreto.
2.
Habremos de erigir en canto
nuestra Tragedia.
No podemos compararla,
ya es mucha suerte sobrevivir en un país
fundado por la masacre
y la negación atroz de los cuerpos.
Nacimos para fundar una épica.
El poeta hablará de ti en su videncia
y dirá que eras la diosa que recogía sus cabellos
para sembrar árboles de cristal
en el páramo vital de la memoria,
para afirmar la anatomía de las liberaciones
entre caricias feroces.
3.
Busco el porqué de tus ojos
que se afirman con el tiempo.
Podrás estar encerrada,
podrás perder la memoria
de lo que nunca fuimos,
podrán caer y volver a nacer
cada uno de tus poros,
podrás llorar la intermitencia de tus mareas,
la playa inconclusa de tu cuerpo
que deja rastros de su mar en cada espejo.
Podrás callar todo lo que has nacido.
Pero tus ojos hablarán por ti.
Revelarán el misterio
de los seres que hemos compartido la gracia de mirarte,
de poseerte en todas tus formas:
Amada, hija, hermana, amiga, compañera.
Tus ojos emanciparán el cielo de sus necias tormentas,
gritarán la luz de la música
en los agujeros sucios de las tempestades.
Aún así, seguiré creyendo
en que hay un porqué de tus ojos
que me cautiva.
Como el gato de Baudelaire:
Te amo porque sigues siendo mi mayor misterio.
Te deseo a través de la excusa
de seguir ignorando el porqué de tus ojos.

Ese porqué que sólo podría revelar un hijo.

domingo, 9 de julio de 2017

Poema de Orivel Ortega (Panamá)

Arcoíris
Me acostumbré a tener la mente en blanco
y pasan versos de fieltro,
que no veo
que con su vida de semen,
me acorralan;
pero a veces,
el arcoíris reclama su sabor a cloro.


domingo, 11 de junio de 2017

Poema de Carlos Godoy (El Salvador):

Acumulamos recibos pagados
ropa en el tendedero
la vida

cabuyas                                        
centavos debajo de la cama
ausencias
latas de cervezas
fotografías nunca tomadas
noches
días de ser feliz
caracoles
pétalos sin color
llaves que jamás nos conducirán
al paraíso
un poco de infierno
abismos en la garganta silencios
remolinos
libros firmados sin leer
sal
ejercicios que nunca serán poemas.

domingo, 28 de mayo de 2017

Cuento de Elida Guadalupe Navarro Madrid (Panamá)

                            
                                   La Doña Roja
Es la señora de la casa, la gran y distinguida esposa de Ricardo. De buenos modales, etiqueta y cultura; sabía cómo manejarse en la sociedad. Una doña respetable.
Entra a la recepción del hotel y lo ve.
Alto, moreno y con un olor fuerte. Llamó su atención como siempre.
-Buenas tardes señora Sofía. ¿Viene a la reunión del Club de Jardinería? –Abriéndole la puerta del Salón Principal.
-Buenas tardes, Román, así es. –Mientras lo ve a los ojos con mirada sincera de agradecimiento por la gentileza al abrirle la puerta y luego baja esa misma mirada poco a poco y que poco a poco deja de ser una mirada de gracias para convertirse en una morbosa ojeada al gran Román.
Ambos se sonrojan y se retiran.
Doña Sofía era en efecto una gran dama de sociedad pero tenía una pequeña manía, y es que al saludar, conocer y ver a un hombre, el que fuese, siempre tiene que bajar su mirada a ver qué potencial tiene el individuo y digo potencial porque para ella todo es perfectible, sólo basta tener un poco talento y la maestría llegará con la práctica.
Sale de su reunión del Club de Jardinería y la espera su esposo, Ricardo, que está con un señor extraño.
-Querida, te presento a Calixto Frondones, el dueño del terreno dónde empezaremos el nuevo proyecto de la constructora.
-Señora un placer
-Encantada Sofía –Contesta, mientras al mirarlo a los ojos para saludar mueve la mirada a la izquierda dónde se encontraba un hermoso espejo, lo mira tres segundos, zigzaguea, empieza a bajar  su cabeza y finalmente baja su mirada para observar a Calixto.
Ricardo extrañado por su cabeza baja, le pregunta.
-¿Amor te pasa algo?
-Mi vida de repente me sentí débil, como si tuviese un gigantesco animal en mi espalda (al decir esto se imaginó al gran Calixto) ha de ser que dormí mal.
La familia está en la iglesia, en la misa dominical, en primera fila; es un día diferente porque es un nuevo sacerdote. Es un cura joven y no usa sotana. Inicia la homilía, los feligreses se arrepienten por sus pecados y piden perdón. Llega el momento de arrodillarse, doña Sofía queda en frente los pies del cura, esta vez no necesita bajar la cabeza sino subirla, no sabe como disimular, entrelaza sus manos, empieza a apoyar su cara, levanta la cabeza, lo mira y se percata de que él ya la estaba mirando.

Se sonroja, continúa orando…

domingo, 14 de mayo de 2017

Protesta de Christian Santos (Nicaragua)

¡Ella Xipaltonal! La Madre que revuelve la materia celeste, la que revienta los cielos en lluvia de deseos invitándonos a vos y a mí  al  ritual  de sal y sangre en la ribera de los ríos, en la ciudad, en la playa. Es ella Xipaltonalt, la que nos guía a  gozar del sortilegio de amar ¡En  la plenitud del momento!

Diosa Madre Xipaltonalt: ¿Decime? ¿Para qué en la ley esta registrado el derecho a la vida de esta  mujer, si en este momento ella está a punto de morir  por un embarazo sangrante  y está prohibido salvarle su vida

Jesús de Nazareth…!Te acordás que vos salvastes la vida de la mujer cuando la apedreaban...Decime ¿por qué hoy permitís que este embarazo le reviente la vida y no haces nada para salvarla?  

domingo, 7 de mayo de 2017

Poema de Consuelo Hernández (Colombia)

CLAROSCURO
A Gladys Ilarregui

La vida es una calle de luz y sombra
un caerse y levantarse
a pesar del dolor en la rodillas
es ver con ojos nuevos cada instante
y sin miedo
saborear las batallas…

Es pulir la piedra bruta
convertirla en diamante
es brillar en el hogar de la tiniebla…

Es rotar con la rueda de tu fortuna
que con cada decisión impulsas  
en tu breve paso por la tierra.

Vivir
es recomenzar cada minuto

en punto cero.

martes, 20 de diciembre de 2016

Poema de Ariel Romero (Panamá)

Mi hermano y yo, en medio
de una explosión en diciembre de 1989.
IX.
Las marcas en los árboles,
las nubes que navegan en las casas,
la lluvia que retumba con su cuerpo de serpiente.
El tiempo ha huido 
y los relojes todavía marcan el momento de la partida.
Nosotros debajo de una mesa,
adivinando los dominios del odio;
la tierra tiembla
y cae como una bandada de aves muertas.

Escondemos nuestros corazones debajo de la piedra
que los insectos llevarán hacia el nacimiento de lo inabarcable.
Se escuchan llantos,
 las hojas de los arboles caen;
 el miedo se filtra como un gránulo genocida.
 Y las tormentas volverán con sus pasos ciegos
 pero no borrarán el estruendo de las armas de nuestras mentes.

Esa calle angosta,
esa calle larga,
las piedras son seres que atrapan a la lluvia;
y el mundo perfecto se esconde en las esquinas,
no hay ruidos, no hay pasos que vayan hacia atrás.
El cielo respira entre nubes perdidas. 
Estamos debajo de la mesa,
salvaguardando lo que queda del amor;
pero todavía la explosión,
la tierra temblando,
y no pudimos retomar el génesis de lo perdido.

domingo, 18 de diciembre de 2016

Poema de Elena Liliana Popescu (Rumania)

DIME


A mi esposo, Nicolae

No creíste
que podrías vencer
cuando, renunciando a las armas,
lucharas contra tu propia imagen
por tu liberación.

Nunca podrás mirarte
a los espejos que te muestran
débil o altivo,
impávido o cobarde,
según tus deseos...

Te lo dijeron
pero no lo creíste...

En el país sin espejos,
«¿cuál será tu rostro?»,
te preguntarás entonces
una vez más, y lo sabrás
si quieres dejar que la respuesta
llegue por sí sola...

¿Qué tienes que perder
si la búsqueda es
la única realidad posible?

¿Cuál es el camino?
se pregunta el que marcha
sin saberlo por el único camino
por donde puede llegar.

¿Llegar adónde?
si él ya está allí
aunque no pueda saber aún
que ha ganado.

¿Hay alguna competición más temible
que aquella en que tú
eres el único y obstinado participante?

¿Pero cómo se puede luchar
cuando el adversario lleva
como amuleto
solo tu rostro?

«Pierde toda esperanza», te dijeron
para que pudieses esperar de verdad.
Pero, dime, ¿de qué le sirve la esperanza
al que lo tiene ya todo?
¿O saber el camino de vuelta

al que ya ha llegado?

domingo, 11 de diciembre de 2016

Poema de Aura Méndez de Canova (Panamá)

ESTAS EN LA PIEL DE LA AURORA

Se estremecen los silencios
en las pupilas del amanecer
vuelan pájaros estridentes en su rostro
beben lágrimas rotas
del lecho casi inexistente.
Hay lumbre en mis dedos silenciosos...
Aún florecen en nuestros cuerpos geométricos…
Tintas viejas y peces rojos;
me quedan espinas rotas sin astillas;
raíces cálidas en la copa azulada,
palpitan nuestros cuerpos
en los espejos del amanecer…
Allí se calcan labios atados de sueños.
Los vacíos de lunas
se llenan de espantos
y la sangre llama sed entre gaviotas.
Veo tu alma desnuda
tatuada de poemas
llenas con tus ojos
mis siglos y quimeras.
Llega la fertilidad en las sienes de la aurora
aparecen acuarios vivos en nuestros rostros.
Se encrespa una llovizna de recuerdos en la sangre,
ahora hay destellos de frases vencidas...
Y pasiones.
Las esquinas de hoy
corren tras latidos
de la esfera fundida de siglos.
¡Amaneceres sin fechas!
Voces de aurora tejen este idilio ya existente
en el libro vulnerable del amor.
Nuestra garganta unifica
labios incandescentes
exhala luz el horizonte joven.
Somos dos en las envolturas de las llamas;
el paisaje suspende
su impetuoso aullar
y entrelaza hombre y mujer en el albor…
Se funden besos desteñidos
junto al viento solar;
la piel de la aurora
crece en nuestros brazos
y en los pechos verdes que vomitan humo frío.
Te imaginé vulnerable como bruma de octubre
ahora nuestros cuerpos se transplantan.
Se destiñe el umbral de los recuerdos
y se asoman los ayes oxidados
¡Iracundo destino!
Forja a olvidar trazos vivos
rehuyen los sorbos del amor...
Meridianos desgastados... absortos.
Ahora contemplo quietud
en las violetas del amanecer;
se disgregan los recuerdos en los dedos
de la esfera abierta en llamas.
Hoy la sangre se aferra al silencio inexplicable
se aturde la lluvia
en el ocaso del amanecer
quedan tenues murmullos
ecos en la piel y memoria.
Vuelvo al periplo de mi pueblo vacío
recorro el manantial acordonado de quietud
y una frágil llama circula en los poros
de la aurora ebria.