domingo, 11 de septiembre de 2016

Opinión de Adriana Sautú (Panamá)

15 razones por las que apoyo la ley en educación en sexualidad y las guías para maestros:

1. Porque la sexualidad es mucho más que tener sexo y hacer hijos.

2. Porque la sexualidad es parte esencial de nuestras expresiones de vida cotidiana.

3. Porque en nuestra sexualidad de hoy, hay una enorme carga de violencia y discriminación hacia el prójimo.

4. Porque tenemos un problema de salud pública, y la educación es un componente esencial de los programas de salud pública.

5. Porque la familia es y será siempre la primera escuela, y evidentemente, hoy, la escuela de la casa necesita ayuda.

6. Porque hay que mejorar e incluir el tema de sexualidad en las escuelas para padres.

7. Porque MINSA y MEDUCA deben educarnos para una buena salud, incluyendo salud en sexualidad.

8. Porque la planificación familiar está al alcance de quienes tienen dinero, pero no de aquellos en zonas pobres y de riesgo social.

9. Porque la educación integral en sexualidad habla de valores, de afectividad, de autoestima y de respeto a mí mismo y al prójimo.

10. Porque Meduca eligió la metodología de habilidades para la vida, que incluye aprender a tomar decisiones informadas midiendo consecuencias con responsabilidad.

11. Porque Meduca eligió la metodología de habilidades para la vida que nos prepara para una mejor comunicación asertiva en familia y en sociedad.

12. Porque la metodología de habilidades para la vida refuerza el pensamiento crítico para que los jóvenes analicen el bombardeo publicitario de la sociedad de consumo.

13. Porque la educación integral en sexualidad es más que el rigor científico de conceptos biológicos y conocer métodos de planificación: incluye desarrollar un proyecto de vida.

14. Porque la educación integral en sexualidad enseña a los pequeños a reconocer el abuso y refuerza los valores de conocerse y respetarse a uno mismo y al prójimo.

15. Porque los derechos no se dan, se consagran. Es nuestra responsabilidad de padres, y también es responsabilidad del estado el velar por nuestros derechos.

Por eso, apoyo una ley que enmarque los temas de salud sexual y reproductiva.

Por eso apoyo el esfuerzo de MEDUCA en iniciar un programa con las guías para docentes y padres.


Por eso apoyo que el MINSA sea también un actor principal en este esfuerzo de ley y de educación.

domingo, 28 de agosto de 2016

Prosa de Carlos Alberto Gallardo Chambonet (Panamá)

POÉTICA

La poesía es como los atardeceres... Nunca vienen con el mismo rojo... O ese púrpura y salmón colado entre nubarrones de tormenta cayendo sobre los techos rojos o lo gigantescos edificios que aparentan sostener el cielo... O sobre un horizonte de selva virgen a orillas del mar...o sobre la curva que pinta el mar en el último kilómetro que alcanza nuestra vista.... Así es la poesía... Diferente, innovadora con rasgos hoy de luz, mañana con una insondable oscuridad, con cambios nuevos, con la estructura legendaria de la una de la tarde a  los cinco años cuando los colores eran bellos, pero, no los entendía... La poesía es como esos atardeceres, con reglas o sin ellas... Con frescura de ideas o rancias expresiones... La poesía es la manifestación mas esculpida que nos hace parecer más que un ser humano, un parámetro entre lo celestial.... 

Poema de Carlos Alberto Gallardo Chambonet (Panamá)

Y ES LO OPUESTO  V. S. C. 


Nace el grito en la raíz del rústico ego 
desfogando sus instintos de animal 
demostrando que su estirpe es algo igual 
cuando llena el corazón de sangre  y fuego. 

Vive el odio en la razón del hombre ciego 
que se esfuerza por sangrar al ideal; 
al sagrado sentimiento sin el mal 
ese amor que con la paz, yo siembro y riego. 

Voy rodando en los portales de las guerras 
de una eterna y desigual revolución 
en racimos de pandemias, por las tierras 

donde el hombre se supone era el señor 
para dar una tranquila evolución. 
¡Y es lo opuesto, se convierte en destructor! 

domingo, 7 de agosto de 2016

Poema de Ahmad Elshahawy (Egipto):


UNA EXCEPCIÓN

Pondré en orden la escena toda,
elegiré
y haré recomendaciones.
Haré cómputo de quienes quiero,
y daré a quienes se perdieron el funeral
la oportunidad de alabar mis virtudes.
Mas, exceptuaré a una sola,
que llamaré la número cien,

tal vez esté ahí, preocupada por mí.

domingo, 5 de junio de 2016

Poema de A. Morales Cruz (Panamá)

8
tengo todo el tiempo              
hablando del tiempo
descubro mis pies su ir hacia la tienda
pero en la esquina olvida sus tareas
su olvidar

un pasillo de hospital gira
en la vía láctea

en blanco, la luz, es el borde de lo rojo
la electricidad descubriéndose en la radio

9
he observado los utensilios
puestos por años sobre esta mesa
la cuchara abre            
el tenedor hunde       
escinde el cuchillo
en manos de un homicida desvanece

¿qué relatividad hay en el pánico del vaso,
la mesa,  el lugar rodeado?   ¿qué mística?

mi abuela tensaba el mantel
como un paño de lágrimas
el mantel sufre la sangre de los sacrificados
la cuerda  alrededor de la nuca


10

no existe un paisaje que no llueva
llueve como un tronco por dentro
por dentro sólo un solitario estacionamiento
un domingo    
las últimas horas 

la desolación en el paisaje es otra ambición del paisaje

el agua chorrea por la pared de la fábrica
anega la pista de los jinetes

el agua se ahoga en un vaso de agua

domingo, 22 de mayo de 2016

Poema de Jimmy Gómez (Nicaragua)


Página 16 de mi Diario

I

Soy el silencio.

La otra mitad de vos que no conocés.

Vástago en la penumbra de tu cuarto,

Cuando apagás la tele

Y con gusto cerrás párpados y me buscás.

¡Pobre de vos y tus noches!


Jamás volverás a trazar mi croquis,

Mi silueta con tu grafito,

Pues tu lienzo apenas se apoya

En el caballete de la noche.


Jamás te sublevaste

Ni saliste de la cloaca de vergüenza.

Te quedaste estancando en tu afán

Por cerrar párpados.


II

En el tránsito hacia otras dimensiones

Fui helecho sediento.

Nunca me introduje en otras aguas.

Yo era piedra en medio de este río de placeres.

En las hojas te veía,

No estabas muerto: danzabas mi destierro.


III

En otra ocasión fui libélula insurrecta.

Nunca supe de manadas,

Pues desde pequeña supe

Que tendría que usar mis delgadas alas.

¡Como anhelaba quedarme en mi paraíso!

Pero el viento siempre estuvo a mi favor

Para buscar otra tierra o, mejor aún,

Otras aguas donde posar mi trasero colorido.


IV

En el fin del mundo fue nuestro reencuentro.

Yo te creía disipado en las movediza noche.

Mi pecho apenas guardaba la centella de tu recuerdo.

Fue el día tu plan B para atraparme en tus redes,

Cercenar mis alas.

Nunca me descubrí en tus ojos,

Pues apagabas las velas al asomarme a tu ventana.

Yo era una especie de luciérnaga

Tocando a tu puerta.

domingo, 15 de mayo de 2016

Poema a Victoriano Lorenzo de Amelia Denis De Icaza (Panamá)

A La Muerte de Victoriano Lorenzo

Atado! y ¿para qué? si es una víctima
que paso a paso a su calvario va
lo lleva hasta el banquillo la república
y con ella en el alma a morir va.

Atado! y ¿para qué? frente al suplicio
los soldados esperan la señal,
el plomo romperá su pecho heroico
que ostentaba la enseña liberal.

Marcha a su lado el sacerdote trémulo
hablándole del cielo y de perdón
lleva un Cristo en las manos, y está pálido
murmurando en silencio una oración.

El sigue su camino siempre impávido
sin el hondo sufrir del criminal
libre nació bajo sus grandes árboles
y en ruda lucha defendió su ideal.

De hombres nacidos en las selvas vírgenes
en grupos de invencibles lo siguió
que allá en nuestras montañas, el indígena
puede morir pero rendirse no.

Se hizo su jefe el montañés intrépido,
el campo de batalla fue su altar
y el órgano divino, el ruido horrísono
del cañón enemigo al estallar.

Y ni el invierno con sus noches lúgubres
detuvo nunca su carrera audaz.
Como el león de los bosques en América
ni dio cuartel ni lo pidió jamás.

Soñó con la victoria, fue su ídolo
y en su mano nervuda se rompió
tras el ideal la noche con lo trágico
que el astro rey en el ocaso hundió...

Y después... y en las sombras del crepúsculo
en un lago de sangre el corazón;
y el pueblo que se aleja del patíbulo
murmurando una horrible maldición.

Su centro era el peligro, nunca el pánico
hizo su corazón estremecer
se alumbraba con luces de relámpago
cuando iba el enemigo a sorprender.

domingo, 8 de mayo de 2016

Poema de Ero Emanuel García Cedeño (Panamá)


Mi Esqueleto y Tú


Silencioso y pensativo

por la vida me ven,

es porque no me den

la alegría de unos festivos

ojos que me miren.


Mi placer es tanto,

al contemplar el esqueleto humano

que cuando miro una mano

con cartílagos y filamentos,

sé que al hombre pone andar

el esqueleto apendicular y

sus extremidades inferiores y

los huesos de la cintura pélvica.


En el silencio siento pasar horas tras hora

con un movimiento lento el tarso,

metatarso y la falange.

para poder así amada mía
                                
                               dar movimiento a mi mano 
                                    
                                     y acariciar tu tez fría.

domingo, 1 de mayo de 2016

Panamá Defendida de José Franco (Panamá)

Panamá Defendida
I

Entonces fue la Patria
los caminos del indio.
Los playones,
las montuosas
serranías atlánticas,
las salinas del mangle
y los estuarios.
Fue la Patria la tribu,
los juncales,
el fastidio del humo
en los bohíos,
la sierra agreste,
anónima.
Pesarosos, hostiles,
los senderos del hombre
fueron ríos,
cordilleras de rocas
y jaguares.

Del turbulento Atrato
al Chiricano suelo pastoril,
la Patria ha sido siempre
los andantes caminos.
los galopes
del aire inmemorial,
territorio
de tránsito perpetuo.
La selva, las raíces,
la hierba adusta,
huraña,
las pesarosas tumbas
aborígenes,
seguían los pantanos,
las chozas familiares,
las aldeanas inscripciones
cerca de los riachuelos
solitarios,
donde nacen remansos
y marismas,
Y el cardumen remonta
los bajíos.

Simples, rústicos
troncos ágiles,
fueron los indios flechas,
rupestres signos, manos
ornamentales; ollas
profundas de almidón
alfarero.
Modelaron el barro,
las hamacas
del viento forestal,
las estatuarias
costas del Pacifico:
sonoras, armoniosas,
asientos del crepúsculo
y la espiga.
Porque antaño el maíz,
esmalte y fuego,
panal de arcilla roja,
fue corteza
en las 'Chakjaras',
atavío textil,
sueño multicolor
del cántaro y la sangre.

¡Oh cenizas del indio en mi memoria!
Hallo en tu cesta rota
la liturgia
del vaso funeral;
que el hombre es sólo barro,
mortal ánfora,
polvo común del tiempo
y el olvido.
Quizás en la amargura
de la piedra
tu muerte se prolongue,
dulce ocarina lánguida,
sementera filial,
danza de los abuelos
enterrados.

Me remonto a la noche
de tu primo elemento;
eras la red, la trampa
en el harpón, la pesca
humilde en los esteros.
Tus palabras
indagaron la tierra,
las azules
leyendas de los Dioses.
las videncias
del primer jeroglífico
en la luna.
Padre nuestro del Istmo,
candil trate.
Lirio de los volcanes
y el relámpago.
En tu nombre mi Patria
se hace origen,
texto de la palabra funeral,
remota imagen
del llanto memorable.

II

La Patria venía andando
como el agua,
del tiempo de los hombres.
Como de las edades
las herrumbres,
venía del silencio;
de las pesadas ubres
del sollozo.
Venía con los siglos,
con las anunciaciones
de las voces
antiguas,
los despeños
de la carne insepulta.
Andagoya. ¿Recuerdas?
Los indos te contaron
la fábula,
la crónica perdida,
los encuentros
primarios con la muerte.
Con Cristóbal
navegó la conquista,
la borrasca inicial.
los primeros
chubascos de la guerra.
Entonces fue la angustia.
de la chonta
el lenguaje por las ruinas,
el tóxico festín de los detritos.
El tiempo
cuando Ojeda amontonaba
de niños degollados
los cadáveres
y guirnaldas
diabólicas de cráneos
eran los caseríos...
Cuando Nicuesa era un
lamento echado al mar...
Y fue cuando Panquiaco
de brumosas
regiones señalando
las empinadas cimas,
así dijo a Balboa:
Allá donde terminan
las solemnes
aguas del Chucunaque,
más allá del macizo
valle donde Careta
tiene sus poderíos.
Cerca de los pantanos
insalubres de Ponca,
hay un mar generoso,
un imperio profundo.
Allí del altiplano
las soledades mueren
al golpe enardecido
de los vientos perpetuos.

Tristes, ácidos,
amargos, moribundos
por las abandonadas
sembraduras,
por donde las caídas
hojarascas
y las sangrientas noches
agítanse furiosas;
en los atardeceres
lentos, lúgubres,
cuando cohabita el puma.
y el zaino
en el invierno
luce sus harapos...
inútilmente
los caciques
convocaron cabildos,
a las sombras
reuniones de sus dioses.
Mas todo fue agonía,
pérdida
dolorosa de la tarde.

III
En tu retorno, Patria,
con Bolívar,
Tomás Herrera
alondra fue del Istmo.
¿Por qué invoco
su nombre?
¿Por qué canto?
¿Por qué escupo
la piedra
de las genuflexiones?
¿Quién fue?
¿Qué representa?
Hoy invoco su nombre
como invoco
a Justo Arosemena.
Las fechas sostenidas
en las puntas
del venablo,
del ingenio
y las viejas sepulturas.

Hoy invoco sus nombres
porque el barro
donde crece la Patria
que un día
lo formaron los valientes,
los ilustres,
los patriotas
como el buen
Santiago de la Guardia,
necesario es amarlo
en perenne actitud,
en anhelos de vidas
y de diálogos.

La Patria es una perla,
una conducta azul,
un lecho en vano herido.

Siempre la Patria fue
destino exacto,
múltiple reflexión
y manifiesto.
Cual si de pronto
un río se desbordara
por el pulmón
de América y las horas,
como si las vigencias
de los túmulos
roturaran el cántaro
de los sueños remotos.
Cual si las policromías
del barro
y las vegetaciones coronadas
clamaran por sonrisas
y palomas,
así la libertad
era a tus playas
galope prolongado,
alusión del origen
hacia América,
abonada por dulces ataúdes,
florecidos
en las profundidades
de la tierra.

Porque reclinado
al manso animal
de su alma
el hombre nace,
besa los abrigos
crepusculares
de los pájaros;
y cae
e implora
y muerde el polvo,
atado a las raíces
del devenir principio
sustentado.

¡Oh, baúl de cadáveres,
el tiempo!
América es la Patria
de los indios,
América es la Patria,
de los negros,
América es la Patria,
de los hombres
amarillos y blancos,
porque la tierra es única
y amable.
¿Dime si no es el porvenir
que canto
cultivada
ternura en lo terrestre?

Entonces Hidalgo era
la Patria, San Martín
y las tumbas de los héroes.

IV

Te comparo, de nuevo
Patria mía,
con un joven indígena,
con un joven maíz,
fruto de tierra y sol,
de lejanas canciones
Y de vientos.
Para tu sed de siglos
la tierra fue tu origen;
América, tu casa,
el tiempo, tu navío
al mañana
partiendo irremediable.

El tiempo es Dios Universal,
mi Patria.
Humanamente busco
otra fuente más pura.
Lo encuentro
en la terneza (le la piel,
en el agua,
en el aire del futuro,
como un águila
de alas extendidas
vigilando a los hombres
cual polluelos.
El tiempo
es el olvido de la muerte.
La muerte una morada
de escombros y palabras.
En la montaña, el viento
es un panal silvestre,
un trino popular,
un riachuelo de alhajas.
un techo
por donde andan
los crepúsculos.
Libre como el relámpago
es el viento.

Mas, ¿Hay acaso flor
abierta más hermosa
que la sutil mansión
de la paloma?

¿En dónde está la Patria?
me preguntan
mil manos campesinas,
jornaleras .
Está aquí
-les respondo- 
junto al tiempo,
junto a los cafetales
y a las plantas
más hondas de los ríos;
frente a las comunales
agonías
de la noche
donde en llamas
madura el corazón.

Está aquí
-les repito- 
cual los garfios
de antiguo guayacán
asido al fondo
de la tierra,
cual indígena joya,
insondable,
que lavan los ríos
subterráneos.
Está aquí como un grito,
como un cristal
perpetuo de relámpagos,
como un filo especial
de roca y sangre.
Está en las humedades
de los bajos,
en la soloma intacta,
en los profundos pies
del monte y los caminos.

La vieron
los fluviales girasoles
en la fosforescencia
de los troncos
anónimos, perdidos,
del buen cereal
y la madera pútrida .
Porque el día vendrá
en que por las planicies,
por las altas vertientes
erizadas,
por los difusos símbolos
del pasto y los jardines,
vendrán los combatientes
hijos de Urraca,
los aldeanos
taciturnos,
no a reconquistar sitios,
ni ciudades,
sino a exigir terruño,
paz y Patria final.

Son los hombres fecundos,
los humildes,
los que nunca
fueron Dioses
y fueron
tristes
y fueron contemporáneos
esclavos de los hombres.
Por eso cada aurora,
cada tarde
en que el monte
se llena de protesta,
y derrumban
los cercados
y cortan alambradas
los labriegos,
y prenden las montañas,
y encienden
mil lámparas de gritos, y
hay salomas intensas
como llantos
y machetes
rondando las campiñas,
se abre una trocha más,
se abre la puerta hermosa
de la espera.

V

Patria mía,
cuántas veces
tus horas
son horribles cloacas,
oscuros pozos
de miedo estremecido.
¡Cementerios de tristes excrementos!
Te miro a veces, Patria,
como un túnel
de cruces y burdeles,
como un golpeado muro de cantina.
Espectros insaciables
cual brujas mitológicas,
chupan tu sangre pura,
cortan tu sangre humilde,
tus manos temblorosas como pétalos.

Lucho y tomo mi ruta,
la señal venidera...
sereno estoy, de frente
ante un desfile
omnímodo de lanzas,
ante las longitudes luminosas
del trino, y los aullidos
undívagos del lobo
nocturnal del destierro.
Porque en los villorrios
como en las ciudades
de esta Patria aturdida,
muerden los canes de la angustia,
mugen los toros de la tisis,
braman los trapiches
del hambre en las
huesudas manos frías
del mendigo cubierto de cenizas...

También 'The Canal Zone'
es una brasa ardiendo,
Patria mía.

Si fuera el canal
un sitio dulce,
si fuera un
sendero de alborozo,
si abriera sus compuertas
a la dicha
del hombre sin remilgos;
si la bandera nuestra
tremolara en sus aguas.
Si no decapitaran
la alegría...
iríamos contigo,
saludando,
haciendo un mundo bueno.
Sería el canal un sitio puro,
un eterno vehículo de amor.

Pero la gruta rubia del gold roll
ha sido un cráter sucio
de esputo y pus, de huesos
y carne devorada.
Porque mientras exista un silver roll
de negros y un gold roll de blancos,
y haya un prostíbulo
por cada dólar
que penetre en nuestra tierra,
y los indios se pudran
como tallos
junto a las plantaciones
de banano,
no habrá paz.
Ni habrá fundamentales
regocijos,
ni habrá un mantel de amor
para el dolor antiguo de la patria.

Cuando termine la tristeza, cuando
no haya mendigos y haya frutos, cuando
sean las horas joyeles de alegría
y la leche no falte en los manteles,
cuando no se lastime la ternura
de las recién paridas madres jóvenes,
y los ríos extraños busquen sitios
a sus banderas de aguas amorosas,
cuando los barcos -islas errabundas del
pueblo universal lleven la paz;
seguiremos creyendo en tu memoria.

La Patria nunca muere.
Vive como una daga,
como un rastrillo joven.
La Escuela
y los dulcísimos claveles
de los textos;
los oficios heráldicos
del fruto colectivo,
los goznes
de los céspedes del cosmos;
los leales territorios;
óbrenle el corazón
como una rosa.

Cantemos por su nombre.
Amemos su estructura
en los colegios,
un pensamiento suyo
en cada tarde.
Que vuelva la República
a su justo
litoral de alegrías.
Que vuelva la República
a su austero
ramaje de esperanzas.
Iluminen la Patria
los auténticos,
los tributarios guías
del pueblo laborioso.
Que la Patria es el istmo,
América y el Mundo.

EPILOGO

Oh, mi país amado,
Panamá.
Lirio continental,
sutil aroma ungida
al pórtico de América.
Te han golpeado
hasta en tus oquedades,
Patria mía.
Antaño fusilaron
tus indios,
los solemnes atabales,
los tambores
del adiós sin retorno.
Más tarde
fue molienda tu cintura,
jazmín heroico
tu ombligo asesinado.
Aún te siguen golpeando,
Patria mía.
Sin embargo,
mañana serás júbilo,
podré mirarte alegre,
oler tu casa limpia,
sentir la aurora libre
sobre tu patrimonio.

Junto a tu corazón,
mañana, te lo juro,
cantaremos un himno
por la vida.

domingo, 24 de abril de 2016

Poemas de Ángela Arsenia Sánchez (Nicaragua)

Perdí mis labios, no la palabra


Me levante
Torcí mis huesos,
Rompí mi alma,
Y busque un rincón para esconderme de ti.
Me duele verte , no por ti, es mi retina ;
No puedo tocarte, olvide mis manos.
No puedo besarte,
Perdí mis labios en el desierto;
No quiero pisarte, corte mis pies…

Volar
¡Que rico!, liberar el alma,
Sentir en los labios el sabor de la noche,
El canto de las aves nocturnas,
Y a mis grillos comiendo la carne de mis amantes
Que caliente sentir
Que alguien se moja pensando en ti,
Que sangra en el mundo de Morfeo,

En aquel maravilloso lugar. 

domingo, 3 de abril de 2016

Poemas de Perla Lusete Rivera Núñez (Honduras)

Landais
I
Eran árboles de espinas
los que confundí en tu pelo con canciones.
II
Escribo tu nombre fantasma
y me niego en cada una de sus letras.
III
La muerte respira sobre mi
la tormenta que me crece te desintegra.
IV
Eres mi ventana cerrada
Ternura que se pierde en un símbolo vacío.
V
No hay luz en nuestra lámpara
Me oculto a mi misma, no encuentro nada.
VI
El mar engulle esta luna
tu cuerpo es el frío que sigue a la mañana.
VII
Y no quiero ser pacífica
es la forma de devolverte mis infiernos.
VIII
Es enfermiza tu pequeñez
la cura no existe ni en la negra noche.
IX
Mi madre  huyó del cazador
se ocultó en la madrugada del miedo.
X
 Parece que llueves, me dice.
Escuda la risa, la polvera del tocador.
XI
Mujer que arrastras círculos

tu futuro lo escribe una línea gris.

domingo, 27 de marzo de 2016

Poemas de Eduardo Gómez (Nicaragua)


Mi niña



En la niña de mis ojos, mi niña.

Mi niña.

Mis ojos.

            Mi niña.

Tus dedos me dibujaron dos chibolas: mis ojos.

Mi niña: tus besos son calcomanías.

Pantalla grande en miniatura, mis ojos.

Mi niña.
             
Mis ojos.

¡Mi niña en la niña de mis ojos!

Ella llena de dulces mi corazón y se lo come.

Enciende dos velitas, mis ojos.

Mi niña, en el cielo coge un cometa y pinta

dos corazones: el suyo junto al mío.

¡Mi niña en mis ojos!

¡Mis ojos en mi niña!.


Noche


Entras a mi cuarto

Como una niña necia

pintando de sombras cada rincón.

Y en tu despiadado y loco circo de necedad

trato de aferrarme a la cuerda floja

de tus frías horas, gélidos minutos

y flemáticos segundos.

Lucho por no caer

en el sueño que me habita.

domingo, 13 de marzo de 2016

Poema bilingüe de Sabino Esteban Francisco (Guatemala)

LA PRIMAVERA

La primavera se escondió aquí
-temblorosa y silenciada-
mientras alguien tronchaba las hojas 
y desgarraba los pétalos
La primavera se refugió aquí
entre huérfanos
y vidas perseguidas
entre mariposas ahuyentadas
por una culebra de humo
Así fue
por eso lastima el recuerdo…
Por suerte
La primavera sobrevive aquí
en confianza
entre tejedoras de aves
de flores
de montañas,
por eso vuelven a teñirse
de vivos paisajes nuestros ojos.




A XUMAKQ’INAL

A kayti max k’ub’aj el sb’a xumakq’inal
-max k’ititi, max tz’inayi-
yaqb’an ay wal jun maktxel max b’ijon el jantaq sxaq ak’un
max jeronkoj sxaq xumak
A kayti max kol sb’a xumakq’inal
sxol heb’ meb’a’
xol q’inalej max uqtelay ek’ yuj kamich
xol jantaq no’ tzolol max xib’telay el yuj mub’
max aj xoyoyoq axka lab’aj
Kaytu max ek’toq
yuj xan chon yasji yet chi konahonteq…
Palta mantom jilaloq
yuj xan ikis ek’ xumakq’inal kayti
yin junk’ulal
xol heb’ ix ix chemom yechel tz’ikin
xumak
witz
yuj xan chi tzeqnaj yul kosat

jantaq yaxilal yilib’al yul yib’an q’inal.