domingo, 20 de agosto de 2017

Poema de Aura Méndez de Canova (Pocrí de Aguadulce)

Tu Rostro en Octubre

Impregnado tu rostro
en aguas octubrinas.
Insomnio  en la memoria y cuerpo…
Hay sed entre lunas estériles… 
Y la tierra…
Enciende la lluvia en mi cuerpo
y te veo vagar
entre meridianos, 
en los pregones del céfiro
y en las voces...

Me has encadenado a tu piel…
Vorágine de caricias
anidan en el pecho.
Tibian las ilusiones como linternas  de pueblo,
sílabas ebrias
golpean mis poros…
Aún veo cáscaras retoñando
entre las lluvias y guitarras,
exasperadas  cantan poemas al amor…

Luz octubrina enmarañada de hechizos.
Circulan en las arterias vivas… Versos
y un faro de recuerdos.

Eres un rostro esculpido de seducción,
inmortalizado  en la memoria de mi piel…
Olor de lluvia dulce liba placer,
palpitan los nardos
y el pincel en mis dedos…

Hoy vivo
con el relicario de tu rostro.
Desnudo mis manos entre tu epidermis…
Suenan las campanas del mar audaz
y dejan sus pentagramas
junto a las algas.

Palpita el sol húmedo en fibras hondas
sobre el ánfora de barro.
Se inunda la jarra octubrina de presagios
y un trozo de azabache
cual fuerte pedestal.
Se derraman las purezas de las perlas
se engarzan vidas
y renacen tintas…
Voces, suspensos y hogueras.
Estoy atada al vaivén de tus mundos,
sigo desgranando recuerdos…

Vuelve a encender el mar de la vida.
¡Octubre!
Yacimiento de aguas, amores
y magnolias.

¡El planeta vivo fértil!
Se almacena el polen de ilusión en venas.
Florece el rencuentro… 
Silvestre hechizo…
Estallan las aguas
crecen espacios siderales.
En nuestra carne…  Tibieza…
Existencia humana.

La lluvia empapa la sangre…
Un susurrar de hiedra
perfuma el espacio.
Silencio octubrino teñido de caricias…
Crece el beso…
Tomo tus mieles.
Se desliza el astro con llamas en la piel,
se perforan  paredes púrpuras
¡Ya no somos sombras… somos luz!

Se rompe tu silencio
como rama lánguida,
Enigmas…

Suspiros en ojos octubrinos
aprisionados entre luciérnagas;
La lluvia borra tu desdén
y desborda la copa enclavada en el pecho.

¡Estoy Cautiva!
Volaron sin alas los sueños
Ondean las sombras…
¡Amarga realidad!
Se apaciguan las palabras y venas leñosas…
Lloverá siglos.

Reviven angustias
en mi áspero destino.
¡Existes! Entre maderos, calles húmedas
y calendario octubrino.

¿Se durmió la lluvia?
Fuiste a cruzar otros océanos
entre los amaneceres…
Un sólo eco…
Aguardo.

Ilusiones desgajadas, sombríos recuerdos
¡Aún fluye lo mismo!
Herrumbre en mis adentros
todo parece un constante navegar,
amaneceres en suspensos
aguardo sin razón.
Quisiera ser pez o gaviota errante
¡Triste, amarga soledad!







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